ADIÓS, INOLVIDABLE TATA MADIBA, QUE VAYAS BIEN, BRAVO GUERRERO
Quizás
el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra
cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso
la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando”.
(Fidel
Castro)
Por:
La
pupila insomne
-
Visión Z y Partido Comunista Sudafricano
Visión Z y Partido Comunista Sudafricano
Mandela, no fue un “adorador de la legalidad burguesa” sino un extraordinario líder político cuya estrategia y tácticas de lucha fueron variando según cambiaban las condiciones bajo las cuales libraba sus batallas. Se dice que fue el hombre que acabó con el odioso “apartheid” sudafricano, lo cual es una verdad a medias.
Todos
reconocen su aporte. Muy pocos, sin embargo, reconocen o destacan su
rol como revolucionario y la estrecha alianza que Madiba mantuvo
siempre con el Partido Comunista Sudafricano (PCS), organización
fundada en 1921 y que junto al Congreso
Nacional Africano y
a la central sindical COSATU forma
la Alianza Tripartita en el gobierno central desde 1994.
Muy pocos también hablan del mérito que le corresponde a Fidel Castro y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EEUU a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del “apartheid” sudafricano.
Por
eso, enterado del resultado de la crucial batalla de Cuito Cuanavale,
el 23 de Marzo de 1988, Mandela escribió desde la cárcel que el
desenlace de lo que se dio en llamar “la Stalingrado africana”
fue “el punto de inflexión para la liberación de nuestro
continente, y de mi pueblo, del flagelo del `apartheid`.” La
derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses asestó un
golpe mortal a la ocupación sudafricana de Namibia y precipitó el
inicio de las negociaciones con el CNA (Congreso Nacional Africano)
que, a poco andar, terminarían por demoler al régimen racista
sudafricano, obra mancomunada de aquellos dos gigantescos estadistas
y revolucionarios.
Años
más tarde, en la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de
1995 Mandela
diría que “los cubanos vinieron a nuestra región como doctores,
maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como
colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra
el colonialismo, subdesarrollo y el “apartheid”… Jamás
olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado
internacionalismo”.
Es un buen recordatorio para quienes ayer y todavía hoy hablan de la
“invasión” cubana a Angola.
Cuba
pagó un precio enorme por este noble acto de solidaridad
internacional que, como lo recuerda Mandela, fue el punto de
inflexión de la lucha contra el racismo en África.
Entre 1975 y 1991 cerca de 450.000 hombres y mujeres de la isla
pararon por Angola jugándose en ello su vida. Poco más de 2600 la
perdieron luchando para derrotar el régimen racista de Pretoria y
sus aliados. La
muerte de ese extraordinario líder que fue Nelson Mandela es una
excelente ocasión para rendir homenaje a su lucha y, también, al
heroísmo internacionalista de Fidel y la Revolución Cubana.
Millones de personas en Sudáfrica, la mayoría de los cuales son trabajadores y pobres, y billones de personas en el resto del mundo, perdieron a un verdadero revolucionario, el Presidente Nelson Rolihlahla Mandela, Tata Madiba.
El
Presidente Zuma ha descrito correctamente como el hijo más grande de
Sudáfrica, el Camarada Mandela. También deseamos aprovechar esta
oportunidad para expresar nuestra solidaridad con el Congreso
Nacional Africano, la organización que lo formó y a la que él
sirvió con entrega, así como con todos sus colegas y camaradas de
nuestro movimiento de liberación, en el sentido más amplio. Tal
como Tata Madiba dijo: “No son los reyes y los generales los que
hacen la historia, sino las masas del pueblo, los trabajadores, los
campesinos…”
La
partida del Camarada Mandela marca el final de la vida de uno de los
más grandes revolucionarios del siglo XX, que luchó por la libertad
y contra todas las formas de opresión en su país y en todo el
mundo. Como parte de las masas que hacen la historia, la contribución
del Camarada Mandela en la lucha por la liberación se centró y
fortaleció en la membresía colectiva y el liderazgo de nuestro
movimiento revolucionario de liberación nacional, guiado por el CNA,
puesto que él no fue una isla. En el Camarada Mandela tuvimos a un
bravo y valiente soldado, patriota e internacionalista que,
parafraseando a Che Guevara, fue un verdadero revolucionario
inspirado por grandes sentimientos de amor por su pueblo, como es
característica sobresaliente de todos los auténticos
revolucionarios.
La
lección más importante que debemos aprender de Mandela y su
generación de líderes, es su compromiso con la unidad con
principios dentro de cada una de las formaciones de nuestra Alianza.
A quienes no entienden la medida en que la sangre fue derramada en
busca de la unidad de la Alianza, debemos recordarles que actuar
irresponsablemente apostando con la unidad de la Alianza es enlodar
el legado y la memoria de aquéllos como Madiba.
En
honor de este gallardo luchador, tenemos que intensificar nuestra
lucha contra todas las formas de desigualdad, reforzando la lucha por
el socialismo como la única solución posible a los problemas que la
humanidad enfrenta.
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