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19 feb 2014

MANDELA EL REVOLUCIONARIO


ADIÓS, INOLVIDABLE
TATA MADIBA, QUE VAYAS BIEN, BRAVO GUERRERO

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando”. (Fidel Castro)


Por: La pupila insomne -
  
Visión Z y Partido Comunista Sudafricano

Mandela, no fue un “adorador de la legalidad burguesa” sino un extraordinario líder político cuya estrategia y tácticas de lucha fueron variando según cambiaban las condiciones bajo las cuales libraba sus batallas. Se dice que fue el hombre que acabó con el odioso “apartheid” sudafricano, lo cual es una verdad a medias.

Todos reconocen su aporte. Muy pocos, sin embargo, reconocen o destacan su rol como revolucionario y la estrecha alianza que Madiba mantuvo siempre con el Partido Comunista Sudafricano (PCS), organización fundada en 1921 y que junto al Congreso Nacional Africano y a la central sindical COSATU forma la Alianza Tripartita en el gobierno central desde 1994.

Muy pocos también hablan del mérito que le corresponde a Fidel Castro y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EEUU a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del “apartheid” sudafricano.
Por eso, enterado del resultado de la crucial batalla de Cuito Cuanavale, el 23 de Marzo de 1988, Mandela escribió desde la cárcel que el desenlace de lo que se dio en llamar “la Stalingrado africana” fue “el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente, y de mi pueblo, del flagelo del `apartheid`.” La derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses asestó un golpe mortal a la ocupación sudafricana de Namibia y precipitó el inicio de las negociaciones con el CNA (Congreso Nacional Africano) que, a poco andar, terminarían por demoler al régimen racista sudafricano, obra mancomunada de aquellos dos gigantescos estadistas y revolucionarios.
Años más tarde, en la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de 1995 Mandela diría que “los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el “apartheid”… Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo”. Es un buen recordatorio para quienes ayer y todavía hoy hablan de la “invasión” cubana a Angola.
Cuba pagó un precio enorme por este noble acto de solidaridad internacional que, como lo recuerda Mandela, fue el punto de inflexión de la lucha contra el racismo en África. Entre 1975 y 1991 cerca de 450.000 hombres y mujeres de la isla pararon por Angola jugándose en ello su vida. Poco más de 2600 la perdieron luchando para derrotar el régimen racista de Pretoria y sus aliados. La muerte de ese extraordinario líder que fue Nelson Mandela es una excelente ocasión para rendir homenaje a su lucha y, también, al heroísmo internacionalista de Fidel y la Revolución Cubana.

Millones de personas en Sudáfrica, la mayoría de los cuales son trabajadores y pobres, y billones de personas en el resto del mundo, perdieron a un verdadero revolucionario, el Presidente Nelson Rolihlahla Mandela, Tata Madiba.
El Presidente Zuma ha descrito correctamente como el hijo más grande de Sudáfrica, el Camarada Mandela. También deseamos aprovechar esta oportunidad para expresar nuestra solidaridad con el Congreso Nacional Africano, la organización que lo formó y a la que él sirvió con entrega, así como con todos sus colegas y camaradas de nuestro movimiento de liberación, en el sentido más amplio. Tal como Tata Madiba dijo: “No son los reyes y los generales los que hacen la historia, sino las masas del pueblo, los trabajadores, los campesinos…”
La partida del Camarada Mandela marca el final de la vida de uno de los más grandes revolucionarios del siglo XX, que luchó por la libertad y contra todas las formas de opresión en su país y en todo el mundo. Como parte de las masas que hacen la historia, la contribución del Camarada Mandela en la lucha por la liberación se centró y fortaleció en la membresía colectiva y el liderazgo de nuestro movimiento revolucionario de liberación nacional, guiado por el CNA, puesto que él no fue una isla. En el Camarada Mandela tuvimos a un bravo y valiente soldado, patriota e internacionalista que, parafraseando a Che Guevara, fue un verdadero revolucionario inspirado por grandes sentimientos de amor por su pueblo, como es característica sobresaliente de todos los auténticos revolucionarios.
La lección más importante que debemos aprender de Mandela y su generación de líderes, es su compromiso con la unidad con principios dentro de cada una de las formaciones de nuestra Alianza. A quienes no entienden la medida en que la sangre fue derramada en busca de la unidad de la Alianza, debemos recordarles que actuar irresponsablemente apostando con la unidad de la Alianza es enlodar el legado y la memoria de aquéllos como Madiba.
En honor de este gallardo luchador, tenemos que intensificar nuestra lucha contra todas las formas de desigualdad, reforzando la lucha por el socialismo como la única solución posible a los problemas que la humanidad enfrenta.



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