Por: Raúl Moreno Wonchee (México)
Escritor, periodista y político
El
terrorismo de estos tiempos, más que un recurso de protesta o,
menos
aún de resistencia, suele ser instrumento de las fuerzas hegemonistas
que buscan someter a las naciones a una globalización subordinada al
capital financiero.
Al anular la democracia y cancelar la lucha social es reaccionario, es
inmoral porque hace que paguen justos por pecadores, es perverso porque
sus efectos son contrarios a las causas que invoca y es obsceno al
llevar al paroxismo la estupidez y la confusión. El Presidente de Siria
acaba de poner el dedo en una de las llagas: el dinero saudita ha
inculcado la interpretación uahabi del Islam, base del terrorismo en la
región. Mientras ese dinero continúe fluyendo, el terrorismo se
generalizará y llegará hasta Europa. Lo que sucedió en Francia es un
indicio. Han pasado 14 años desde el atentado que derribó las torres
gemelas y aún no hay certidumbre sobre sus autores, aunque todos sabemos
quienes medraron con el circo aéreo que desató el apocalipsis sobre
Mesopotamia.
aún de resistencia, suele ser instrumento de las fuerzas hegemonistas
que buscan someter a las naciones a una globalización subordinada al
capital financiero.
Al anular la democracia y cancelar la lucha social es reaccionario, es
inmoral porque hace que paguen justos por pecadores, es perverso porque
sus efectos son contrarios a las causas que invoca y es obsceno al
llevar al paroxismo la estupidez y la confusión. El Presidente de Siria
acaba de poner el dedo en una de las llagas: el dinero saudita ha
inculcado la interpretación uahabi del Islam, base del terrorismo en la
región. Mientras ese dinero continúe fluyendo, el terrorismo se
generalizará y llegará hasta Europa. Lo que sucedió en Francia es un
indicio. Han pasado 14 años desde el atentado que derribó las torres
gemelas y aún no hay certidumbre sobre sus autores, aunque todos sabemos
quienes medraron con el circo aéreo que desató el apocalipsis sobre
Mesopotamia.
Ahora
mismo, las presunciones sobre la autoría del criminal
atentado contra Charly Hebdó y las contradictorias confesiones de los
presuntos culpables sólo dejan ver sombras siniestras y rugidos de
fieras al acecho. Merkel y sus secuaces hicieron a un lado los
principios y las leyes de las instituciones internacionales y se han
servido de un hecho criminal, horrendo y cruel pero incidental, para
promover el choque de civilizaciones que Huntington festina en su insano
intento de dar fundamento filosófico y horizonte histórico a la
xenofobia y el odio como constitutivos de un orden mundial donde el
racismo y la guerra impongan la ley de la selva.
atentado contra Charly Hebdó y las contradictorias confesiones de los
presuntos culpables sólo dejan ver sombras siniestras y rugidos de
fieras al acecho. Merkel y sus secuaces hicieron a un lado los
principios y las leyes de las instituciones internacionales y se han
servido de un hecho criminal, horrendo y cruel pero incidental, para
promover el choque de civilizaciones que Huntington festina en su insano
intento de dar fundamento filosófico y horizonte histórico a la
xenofobia y el odio como constitutivos de un orden mundial donde el
racismo y la guerra impongan la ley de la selva.
La
nave va
La
derrota y la victoria
La
palinodia fue significativa: la oración del presidente Obama dio
cabal dimensión a la derrota de la sexagenaria intención
imperialista de echar abajo la Revolución Cubana. Como fracaso
consideró Obama la fallida política que contra la legalidad
internacional y el sentido de la historia intentó conculcar la
soberanía de Cuba para impedir a su pueblo ejercer su derecho a
decidir. No le gustó al imperio norteamericano que la Revolución
optara por el marxismo.
Porque la de Cuba no fue una revolución marxista, sino una revolución nacional latinoamericana que encontró en el marxismo el instrumental ideológico y político que le permitió resistir el asedio imperialista y que prevaleciera Cuba como nación independiente y soberana. Así lo dijo con su gran sabiduría el maestro Leopoldo Zea, insigne latinoamericano y latinoamericanista. Porque en la batalla de Cuba, América Latina hizo prevalecer el principio de autodeterminación de los pueblos que siempre se le ha atorado en el pescuezo al imperialismo. De que Obama es buen orador, ni duda cabe. En su dramática circunstancia, su oratoria le permitió salvar el honor. En la otra acera, el presidente Raúl Castro ciñó el olivo a las sienes de la Patria cubana. No necesitó mucha elocuencia. Más bien le bastó recapitular la enorme hazaña de su pueblo y advertir lo que sigue: derrotar el bloqueo y preservar los grandes valores revolucionarios frente al formidable desafío de integrar a Cuba a la globalización, lo que implica cubrir etapas del desarrollo económico de carácter capitalista sin perder el camino de Martí y de Fidel.
Porque la de Cuba no fue una revolución marxista, sino una revolución nacional latinoamericana que encontró en el marxismo el instrumental ideológico y político que le permitió resistir el asedio imperialista y que prevaleciera Cuba como nación independiente y soberana. Así lo dijo con su gran sabiduría el maestro Leopoldo Zea, insigne latinoamericano y latinoamericanista. Porque en la batalla de Cuba, América Latina hizo prevalecer el principio de autodeterminación de los pueblos que siempre se le ha atorado en el pescuezo al imperialismo. De que Obama es buen orador, ni duda cabe. En su dramática circunstancia, su oratoria le permitió salvar el honor. En la otra acera, el presidente Raúl Castro ciñó el olivo a las sienes de la Patria cubana. No necesitó mucha elocuencia. Más bien le bastó recapitular la enorme hazaña de su pueblo y advertir lo que sigue: derrotar el bloqueo y preservar los grandes valores revolucionarios frente al formidable desafío de integrar a Cuba a la globalización, lo que implica cubrir etapas del desarrollo económico de carácter capitalista sin perder el camino de Martí y de Fidel.

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