“Estados Unidos negocia el futuro de libia con las bandas armadas de Misrata, con el reconocido terrorista de Al Qaeda Abdul Hakim Belhadj y con el libio Abu Obeida, vinculado al estado islámico. El pueblo libio queda fuera de las negociaciones. Estados Unidos y los más de cuarenta países atacantes tendrían que ser juzgados en el Tribunal Penal Internacional. Por destruir un país, por asesinar a 200.000 libios, por saqueo y rapiña, por negociar con terroristas y por reírse de Libia y del mundo.”.
Por: Purificación González de la Blanca (España)
Ojos para la Paz
Libia era el país más próspero de toda África, que
había alcanzado cotas de bienestar
impensables por ejemplo en los Estados Unidos y en bastantes países europeos.
Tenía la misma esperanza de vida que Alemania (78 años); pleno empleo; reparto
de las rentas del petróleo (300 €/mes por persona); medicina universal y
gratuita; enseñanza gratuita, incluso
becada en países extranjeros; préstamos sin interés; 2.5 millones de empleos
para extranjeros, etc. Libia era también un muro de contención contra la avalancha
migratoria hacia Europa. Pero...tenía petróleo, y agua en cantidades inmensas,
e independencia política. El gobierno libio era solidario con otros países
africanos, iba a sufragar un satélite para conseguir la independencia de las
comunicaciones africanas, y algo mucho peor: Libia pretendía implantar una
moneda africana: el dinar de oro, independiente del dólar y del euro. Gravísimo
delito para el capitalismo dólar-euro.
Al amparo de una mentira, tan burda como la que
sustentó el ataque a Iraq --un bombardeo de su propia población- y de la
Resolución 1973 del Consejo de Seguridad –para proteger a los libios, y en la
que se prohibía expresamente dar un golpe de estado-, Estados Unidos y una
coalición de más de 40 países que hasta ese momento habían sido amigos de
Libia, atacaron a este país, en marzo de 2011. Colegios, hospitales, barcos, puertos,
ciudades, centrales eléctricas, redes de abastecimiento de agua, etc. Todo fue
arrasado. Su líder político (que no
gubernamental), Muhamad Gaddafi, fue sometido a una cacería que culminó en un brutal magnicidio a manos de
mercenarios de la OTAN.
Para justificar una “primavera árabe” y una oposición que nunca existió, Libia fue
invadida de bandas armadas, que finalmente impidieron a los democráticos países
de la OTAN llevarse el petróleo.
Ni había oposición, ni había
gobierno de repuesto.
A fechas de hoy –marzo de 2015- este país continúa padeciendo
un bloqueo económico. Dos millones y medio de libios (la mitad de la población)
han huido al exilio. Estados Unidos,
tras múltiples maniobras, que pasaron por el asesinato de su propio embajador,
ha fracasado en el empeño de imponer un gobierno títere en Trípoli, y los
libios se han organizado en un gobierno de consenso, el de Tobruk, que cuenta
con el apoyo de las tribus, los legítimos representantes del pueblo libio. Sin
embargo, contra todo pronóstico, Estados Unidos ha celebrado en Marruecos una
reunión, con fecha 23.02.2015, a la que asistieron
su embajadora, Deborah Jones, el embajador británico Michael Aron y el
embajador de Francia en Libia, por una parte, y representantes de Misrata
(Libya Dawn), es decir de las bandas armadas que operan en Libia, así como el reconocido terrorista de Al Qaeda/ISIS,
Abdul Hakim Belhadj (sospechoso de
complicidad en los atentados de
Madrid de 11 de marzo de 2004)
y el libio Abu Obeida, vinculado
al estado islámico, por otra parte.
Las
conclusiones que han adoptado, entre otras, son:
1- Apoyar a las milicias
terroristas de Misrata (Libya Dawn) para que luchen contra Al Daash
(mercenarios contra mercenarios)
2- Boicotear el proceso Dignidad, es decir bloquear al
proceso de diálogo del pueblo libio.
3- Arrastrar el ejército egipcio a la
guerra en territorio libio.
4- Disolución de la Cámara de
Representantes en Tobruk (el gobierno de coalición libia que incluye las tribus
libias)
5- Presión sobre Rusia para que no
interfiera en los asuntos libios
Este mismo esquema de reunión ha
sido trasladado al supuesto “proceso de paz” de Ginebra, dirigido por un hombre
impuesto por los Estados Unidos, Bernardino León, que si por algo se ha caracterizado ha sido
por sus preferencias en negociar con las bandas armadas y dejar fuera de
las mesas de diálogo a los libios y al Movimiento Nacional Popular Libio.
En esta reunión supuestamente para resolver la
situación libia, no han sido invitadas las tribus libias, es decir no han sido invitados los
representantes de la gran mayoría de los libios y sin embargo han asistido
personajes como el mencionado terrorista Abdel Hakin Bilhaj o los líderes de la
llamada Libia Dawn de Misratah, representantes del disuelto Consejo Nacional de
Transición formado en 2011 para dar luz verde a la OTAN y al golpe de estado,
otros líderes extremistas.
En ningún momento se habló del terrorismo en Libia ni
de los problemas reales por lo que los libios creen que esta reunión tiene como
fin “legalizar” a los terroristas dentro de Libia y perdonar sus crímenes,
robos y violaciones de los derechos humanos.
El comunicado difundido mantiene que “todos los
invitados asistieron a esta cumbre”
¿Pero quienes fueron “los invitados”?
Y que “Trípoli acepta las decisiones tomadas en la reunión de Ginebra”. Bochornoso
¿Quién es “Trípoli”? El de Trípoli es un
gobierno títere de los Estados Unidos, que solo pretende servirle en bandeja el
petróleo. No representa a nadie más que a los invasores de Libia.
Están negociando con terroristas el futuro de Libia
mientras ignoran a los legítimos representantes del pueblo libio: el gobierno
de Tobruk, las tribus, el Movimiento
Nacional Popular Libio, los militares, los colectivos sociales, que ya estaban
retomando las riendas de su país, y que sin embargo han sido dejados fuera de
la mesa de negociaciones.
Estados Unidos y los más de cuarenta países atacantes
tendrían que ser juzgados en el Tribunal Penal Internacional. Por destruir un
país, por asesinar a 200.000 libios, por saqueo y rapiña, por negociar con terroristas y por reírse de
Libia y del mundo.
Para ver Visión"Z" de marzo en versión digital
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