Por:
Purificación González de la Blanca (España)
Ojos para la Paz
La Unión Europea
acaba de aprobar un préstamo de
emergencia a Atenas por 7.160 millones de euros, pero no para mejorar las
condiciones de vida de los griegos sino para que Grecia pueda pagar al Banco Central
Europeo y al FMI. Y a la espera de que
el país negocie con las instituciones acreedoras --Comisión Europea, BCE y
FMI-- el tercer plan de rescate financiero.
Todo ello condicionado a un plan de recortes en las prestaciones de los
griegos y de privatizaciones que incluye,
entre otras, la del puerto de El Pireo y
la venta de islas. Un plan para devorar a Grecia, el país más
significativo de la Unión Europea, el que nos trajo la arquitectura, el teatro,
la filosofía, las matemáticas, la geometría, la democracia. Hasta medios tan poco
sospechosos de apoyar a la izquierda como Der Spiegel han mantenido la tesis de que “Tsipras se vio
obligado a firmar con una pistola en la sien”.
El hombre que dirige con mano dura la
política económica de la Unión Europea –no nos equivoquemos- es el Ministro de
Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble,
un déspota amargado y entrado en años que se desplaza en silla de ruedas
desde que sufriera un atentado en los años 90, que nunca simpatizó con el aire joven e
informal de los gobernantes griegos de
Syriza, a los que desde el principio de
las negociaciones ha tratado de poner de rodillas. Y más aún tras el referéndum
ganado por Alexis Txipras de forma arrolladora, que ha sentado como una
bofetada a estos caducos y poco democráticos miembros de la Troika. Schäuble trabaja para otros poderes y nada le aterroriza más que la democracia.
Alemania, dirigida por él, más que por
Angela Merkel, es quien decide. Y lo
peor es que detrás de Alemania está la larga mano de Washington.
De poco sirven las
elecciones, las decisiones adoptadas democráticamente por los pueblos, el
derecho a decidir, cuando son otros quienes se encargan de hacerlo por ti. Es
lo que ha sucedido con Grecia.
La crisis griega fue el
resultado de una gigantesca estafa que tramó Goldman
Sachs, un banco privado que forma parte de la Reserva Federal
Norteamericana, es decir, los dueños del dólar,
íntimamente ligado al gobierno de los Estados Unidos. Mario Draghi, un
hombre de Goldman Sachs, que “casualmente” ahora es director del Banco Central
Europeo, falsificó los datos de la contabilidad griega para que ese país
pudiera ingresar en la Unión Europea. A partir de ahí Grecia, de la mano de sus
gobernantes tanto socialistas del Pasok como derechistas de Nueva Democracia,
ha ido endeudándose cada vez más, sumida entre otras cosas en una desmesurada
carrera de armamentos que ha beneficiado a las empresas alemanas y francesas y
a la banca de ambos países, mientras una
ola de recortes, al dictado de la Troika, asfixiaba a los griegos hasta el
punto de que la tasa de suicidios ha
pasado en solo tres años de ser la más baja a la más alta de Europa. Es
paradigmático el caso de Dimitris Christoulas, el empresario que dejó una nota
antes de suicidarse, con 77 años,
delante del Parlamento Griego:
“Soy jubilado. No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a rebuscar comida
en la basura. Por eso he decidido poner fin a mi vida”. Y sumida también en
una ola de privatizaciones que ha puesto en venta todo el país. Con todo esto se ha encontrado Txipras al llegar
al Gobierno.
Cinco economistas de renombre, entre
ellos Thomas Piketty, escribieron a Angela Merkel, instándola a revisar
la estrategia de austeridad exigida por Alemania a Grecia y a dar un respiro a
ese país. Nada de nada, las instrucciones son otras. ¿Cómo iban a permitir que un pequeño país
desobedezca a estos dinosaurios de la Troika?
El ex Ministro de Finanzas de Grecia, Yanis
Varufakis, ha reconocido que en privado han llegado a darle la razón pero han
votado diferente y que dimitió de su cargo porque su sola presencia molestaba a
estos tecnócratas antidemocráticos que pululan en la política de la UE. Varufakis mantiene que el acuerdo es
"una manifestación política humillante" que muestra "la anulación
completa de la soberanía nacional" y que
nada tiene que ver con la economía, ni con una agenda de reforma capaz de sacar a Grecia del agujero en que se encuentra. "Los europeos, incluso a los que no le importa un comino Grecia, deben de tener cuidado", apostilla. Rematando con que la Unión Europea no es para gente decente. "¿Por qué nos han forzado a cerrar los bancos? Para infundir miedo en la gente. Y cuando se trata de extender el terror, a ese fenómeno se le llama terrorismo", declaró al diario español El Mundo, al hablar de la política dirigida por los acreedores de Atenas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea.
nada tiene que ver con la economía, ni con una agenda de reforma capaz de sacar a Grecia del agujero en que se encuentra. "Los europeos, incluso a los que no le importa un comino Grecia, deben de tener cuidado", apostilla. Rematando con que la Unión Europea no es para gente decente. "¿Por qué nos han forzado a cerrar los bancos? Para infundir miedo en la gente. Y cuando se trata de extender el terror, a ese fenómeno se le llama terrorismo", declaró al diario español El Mundo, al hablar de la política dirigida por los acreedores de Atenas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea.
Puerto Rico
Con todos los focos puestos
en Grecia, Estados Unidos se ha ocupado muy bien de que no se hable de Puerto
Rico, sumido en una crisis similar.
Con 3.7 millones de
habitantes, Puerto Rico tiene una deuda de 167.846 millones de
dólares. Esta deuda se traduce en que
cada uno de los puertorriqueños adeuda a los organismos financieros
internacionales en el mercado de bonos, la suma aproximada de $47.845. Mientras más crece la deuda privada y pública,
los servicios a la población se reducen más, dadas las insuficiencias fiscales que tiene el
país y su gobierno.
En Puerto Rico el 50% de las personas de edad avanzada vive
en la pobreza, y en medio de la incertidumbre, la corrupción, la desesperanza y
el deterioro continuo de la calidad de vida. El Banco Gubernamental de Fomento
carece de liquidez para afrontar los pagos al FMI.
La situación de Puerto Rico es aún peor que
la de Grecia, ya que se encuentra amarrado por múltiples imposiciones de los
Estados Unidos, como la obligación de
que todos los productos provenientes de ese país tengan que transportarse en
barcos de matrícula estadounidense y que hayan sido construidos en Estados
Unidos. Tal exigencia representa un incremento adicional en el costo anual de
dichos productos valorado en $1,500 millones de dólares, todo ello para un
total anual de $58,100 millones de dólares.
Grecia podría intentar salirse del euro,
llegar a un acuerdo con los BRICS, pedir préstamos fuera de la UE, Puerto Rico
no. ¡Ay si intentara salirse del dólar!, como planteó, a nivel mundial,
Dominique Strauss-Kahn, al que no asesinaron de milagro.
Y a todo ello se suma la brutal represión que
la metrópolis ejerce sobre su colonia, cuyo máximo exponente es la situación
que padece el preso político puertorriqueño Óscar López Rivera, encarcelado en
los Estados Unidos desde hace 34 años, condenado por el delito de sedición, es
decir por luchar por la independencia de
Puerto Rico.
“Cambio Grecia por Puerto Rico”, ha declarado
públicamente el Ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, afirmando,
mientras hacía bromas, que aceptaría a Puerto Rico en la Eurozona si los
Estados Unidos se quedaban con Grecia. Poco conocimiento de la historia y poca
cultura evidencian sus despreciables declaraciones. Cuando Pericles inició su carrera dentro del Partido
Democrático de Efialtes, en el S. V antes de Cristo, e hizo aprobar por la
Asamblea de Atenas una serie de reformas que consolidaban la democracia, los
pueblos celtas del Sur de Alemania y Austria iniciaban su evolución de la Edad
de Piedra a la Edad de los Metales, conocimientos de los que luego se
aprovecharían las Tribus Germánicas.Lo peor es que Schäuble y gente como él es la
que dirige la política de la Unión Europea.



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