Ana
Barba, una heroína que expuso su vida para recuperar la cabeza de
Ignacio Warnes de manos del ejército realista y lo enterró en su
casa. Francisca López otra dama cruceña, se negó a peinarse con
raya a la usanza impuesta por los chapetones realistas, se rebeló,
fue detenida, amarrada al poste que atravesaba la cabeza de Warnes
cuyas gotas sanguinolientas rociaron su cabellera y dijo: “ahora
sí, con esta agua ya puedo peinarme”. El tirano realista reconoció
la valentía y puso en libertad a tan aguerrida mujer”
Por:
María Eugenia Claros Bravo
Directora
de Visión Z
En
mi programa de radio “La Otra Cara” que se difunde por radio
Santa Cruz todos los viernes en cadena con las 15 provincias de Santa
Cruz, alimentamos
y nutrimos a nuestros oyentes con ideales de construcción de una
Bolivia
industrializada. Reflexionamos sobre nuestro trabajo ético
mediático que lo desarrollamos de manera intensa y apasionada.
Un
día pregunté a mí invitada Siony
González de Álvarez
Presidenta
del Comité
Cívico Femenino de Santa
Cruz:
“Cuál es la razón para que las autoridades de Santa Cruz no
mencionen en ningún acto a las heroínas cruceñas”. No recibí
respuesta satisfactoria.
Lamentablemente,
hasta hoy en Santa Cruz, se glorifica la simpatía de la mujer en
concursos de belleza y mis colita en pasarelas, no se reconoce un
carácter ideológico y combativo, considero que es nuestra
obligación rememorar a otrora gallardas cruceñas que nos dejaron un
ejemplo de valor y entereza por la libertad de la patria.
En
razón a ello es que me veo en la necesidad de recordar el nombre de
dos insignes mujeres
que se destacaron en la guerra de la independencia.
Ana
Barba
Nació
en 1795 y estuvo casada con Francisco Rivera. Fue una cruceña que se
dio por entero a la causa de la libertad. Su mérito fundamental fue,
ocultar y darle cristiana sepultura bajo su cama a la cabeza del
Coronel Ignacio Warnes.
Al
caer abatido en la batalla del Pary, y cercenada la cabeza de su
cuerpo de Warnes, fue expuesta en altas picotas para escarmiento de
los patriotas en la plaza de la concordia, hoy plaza “24 de
septiembre”.
Cuenta
la historia que Ana Barba (La Zarca), le dijo a su esposo, si no me
traes la cabeza de nuestro Warnes jamás vuelvas a tu casa. Francisco
Rivero, el esposo sentenciado salió de su casa y al día siguiente,
acompañado de otros amigos y de incognito consiguió apoderarse de
la cabeza de Warnes y se la presentó a su esposa “La Zarca”. Ana
Barba al contemplarla en silencio llanto lo envolvió en un lienzo y
lo sepultó bajo su lecho y conmovida profundamente sentenció:
“descansa aquí mi querido padrino, mientras la patria se libere”.
Ana
Barba sufrió en varias oportunidades el incendio de su casa, víctima
de persecuciones realistas…buscaban la cabeza de Warnes que ella
guardaba como un precioso tesoro.
Cuando
llegó la República en 1825, a los días siguientes de la
proclamación de la libertad en Santa Cruz, Ana Barba dio
conocimiento de la existencia de la cabeza o cráneo de Warnes, que
ella había conservado, manifestando los antecedentes de su
veracidad. Así inmortalizo su nombre esta gran mujer, amante de la
patria.
Francisca
López
Otra
mujer de temple aguerrido, que se debe recordar con el cariño y el
reconocimiento que sólo los pueblos dignos saben inmortalizar los
nombres de sus héroes, hablamos de Dña. Francisca, “La Panchita”.
Ella
sin temor alguno se atrevió a desafiar al engreído realista
Brigadier Aguilera, dueño en esa época de Santa Cruz, mediante
bando había ordenado que las rayas de peinados de los patriotas,
colocadas al lado izquierdo como insignia, quedaran eliminadas,
usándolas al medio de la cabeza.
Un
grupo de mujeres realistas le dijeron a Francisca López que peine
su pelo, pues ella lo mantenía suelto, ella reaccionó indignada y
sentenció: “No me peino hasta que vuelva la Patria”. Al día
siguiente, Aguilera la hizo detener y amarrar al poste que atravesaba
la cabeza de Warnes, sus gotas sanguinolientas rociaron la cabellera
de Francisca y exclamó: “ahora sí, con esta agua ya puedo
peinarme”. Esta vez el tirano realista reconoció la valentía y
puso en libertad a tan combativa mujer”.
Ana
Barba y Francisca López, son mujeres que tienen un sitio de honor en
la historia de Bolivia, pero que a juzgar por los hechos, no se las
menciona.
Ellas
no merecen ser olvidadas por las generaciones presentes y futuras,
contrariamente, deben ser ejemplos hoy y siempre.
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