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2 mar 2016

Balance de una luna de hiel.




La Argentina de Macri

“Es un lugar común del periodismo político, denominar a los primeros cien días de un gobierno electo como “luna de miel”, en una analogía con los primeros meses de un matrimonio. En el caso de Mauricio Macri deberíamos hablar de una “luna de hiel”, debido al sesgo autoritario y claramente revanchista de un mandato que, a poco de haber asumido, ya demuestra su carácter de clase y sus intenciones de revertir la distribución de la riqueza a las patronales y la oligarquía”

Por: Richard Erba (República Oriental del Uruguay)

POR SUS OBRAS LOS CONOCEREIS
Con independencia de los apoyos electorales que lo llevaron a la presidencia, debemos caracterizar el gobierno de Macri según el resultado objetivo de sus políticas, a qué sectores de la economía y la sociedad están dirigidos a beneficiar.
En nuestra nota anterior caracterizábamos al periodismo históricos que iniciaban con los procesos electorales abiertos en Argentina y Venezuela como “la hora de la contra-revolución”, un periodo signado por la “revancha” de las patronales y el imperialismo contra los procesos políticos protagonizados por las izquierdas latinoamericanas desde postrimerías del siglo XX en inicios del XXI. En este sentido, las primeras medidas tomadas por el flamante presidente de los argentinos, evidencian sin lugar a dudas, para quien trabaja el nuevo gobierno.

MEDIDAS POLITICAS
A sabiendas de la tremenda impopularidad de las consecuencias implícitas y explicitas de su programa de gobierno y de la enorme resistencia social que acarrearía, Mauricio Macri ha optado por gobernar por fuera de la ley, considerando – por supuesto – cierto viso de legalidad, y está descargando el peso de sus medidas más impopulares en los primeros días de su gobierno coincidiendo con el receso del parlamento (Congreso Nacional), donde no cuenta con la mayoría requerida para consagrar sus atropellos.
Para “resolver” el vacío legal de saltearse al congreso para aprobar leyes o derogar las leyes aprobadas por el gobierno saliente, Mauricio Macri ha optado por el recurso de gobernar mediante decretos del poder ejecutivo, un recurso en flagrante contradicción con la forma democrática de gobierno.

En una democracia, el poder ejecutivo no tiene la potestad de legislar, esa es una prerrogativa del poder legislativo y esto es así, porque –necesariamente- toda ley acaba afectando derechos e intereses en pugna y ese enfrentamiento se dirime en el seno de cualquier parlamento mediante la votación. Ahora bien, todo sistema democratico de gobierno admite alguna suerte de “régimen excepcional” mediante el cual, el poder ejecutivo puede legislar amparado por la constitución, aduciendo algún grado de “emergencia nacional” o “calamidad pública”. En el sistema argentino este recurso recibe el nombre de “Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU)”. Para justificar el abuso constitucional que supone utilizar un recurso excepcional como forma normal de ejercer el poder, los personeros de “Cambiemos” (el frente electoral que puso a Macri en la presidencia y que, dicho sea de paso, ya no existe) han debido machacar en la conciencia ciudadana durante la campaña que el país se encontraba en una “tremenda crisis”, que habrían de heredar un “país reventado y arruinado”, todas afirmaciones propagandísticas que no resisten el menor análisis serio de ninguna estadística. El otro slogan que completa el cuadro dice que el gobierno saliente le ha “mentido sistemáticamente a todos los argentinos” con lo cual invalidan cualquier argumento en su defensa, ya que “todo es mentira”, etc.
Esta táctica de propaganda se denomina satanización o demonización del adversario: De manera, entonces, que mediante engaño y la manipulación de la opinión pública, fogueada por los medios hegemónicos de comunicación, todos afines a su candidatura, Mauricio Macri ha logrado instalar en la cabeza de sus electores la idea de que el país se encuentra en una emergencia nacional, lo cual justificaría la redacción de leyes mediante Decretos de Necesidad y Urgencia, usurpando la función legislativa al Congreso Nacional y poniendo a su gobierno al borde de la tiranía.

MEDIDAS ECONOMICAS
En el plano económico el gobierno de Macri está claramente orientado la satisfacer la voracidad de los mercados, alineándose con la doctrina del neoliberalismo. Los gobiernos del Frente por la Victoria venían realizando a lo largo de los últimos 12 años, una formidable transferencia de recursos a las clases populares mediante la vía fiscal, o mediante retenciones aplicadas sobre las ganancias de las exportaciones de cereales. Cabe destacar que Argentina es un gran productor mundial de alimentos, y el producido de dichas retenciones sobre las ganancias del sector, era invertido en el financiamiento de vastas políticas sociales que contribuyeron a combatir fuertemente la pobreza e indigencia causadas por la brutal crisis de 2001, logrando una de las mayores reducciones de los niveles de pobreza en América Latina.
Una de las primeras medidas de Macri fue –precisamente- la eliminación de las retenciones, cortando la fuente de financiamiento a las políticas sociales del estado argentino y devolviendo esos ingentes recursos a los bolsillos de los oligarcas. Paralelamente, la eliminación del cepo o control sobre el cambio de moneda extranjera ha disparado exponencialmente la inflación sobre los precios, especialmente los de las tarifas de servicios públicos, contribuyendo a contraer aun más el poder de compra de los salarios.
Si a esto agregamos la manifiesta intención de eliminar las instancias de negociación salarial entre patrones y trabajadores (las comisiones paritarias, versión argentina de lo que en Uruguay llamamos consejo de salarios), tenemos una idea clara, de a qué sector favorecen sus políticas.
En cuanto al manejo de la deuda externa, la decisión de someterse a las sentencias del juez Griesa, que arbitran la contienda entre los fondos de inversión (los “fondos buitre”) y el estado argentino, ha significado uno de los mayores retrocesos respecto a las políticas del gobierno saliente en una clara señal de sumisión al imperialismo, dicho sea de paso, lo mismo puede decirse de su anunciada intención de estrechar los lazos con el estado genocida de Israel, o de romper con las instancias de integración entre los pueblos latinoamericanos y reanudar las relaciones “carnales” con Estados Unidos.
CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA Y ATAQUES A LA LIBERTAD DE PRENSA
Todas estas acciones han venido siendo aderezadas con masivos despidos de trabajadores y la criminalización y represión brutal de las protestas sociales.
Mas de 30.000 trabajadores han perdido sus empleos en apenas un mes, 18.000 en el sector público y más de 10.000 en el ámbito privado, todo esto debe decirse, debilitara aun más el poder de negociación de los trabajadores que priorizaran –a partir de ahora- la conservación de sus puestos de trabajo a la reclamación sobre los salarios o las condiciones de empleo.
Por otro lado la criminalización de la protesta ya cobró su primera víctima, con el arresto de la activista Milagros Sala, dirigente de la Asociación Tupac Amaru, detenida por “sedición”. La caratula de procesamiento recuerda a los fallos de la “justicia” del periodo dictatorial.
Al arresto de la activista jujeña se suma la violenta represión policial a toda manifestación de los trabajadores, no se veía algo así desde los años 90.
Por otro lado, las presiones a la prensa opositora a través de la manipulación de la pauta publicitaria o los despidos de periodistas y la clausura de programas claramente identificados con el gobierno saliente y medios públicos, así como las presiones a medios privados para despedir a periodistas críticos con el gobierno, como el caso del periodista uruguayo Víctor Hugo Morales o el fallido intento de expulsar a Roberto Navarro de C5N. Son otras perlitas que se suman al prontuario de un gobierno que había jurado en campaña un irrestricto respeto a la libertad de expresión.
La intervención de AFCSA, la entidad estatal a cargo de la implementación de la Ley de Medios, es una clara devolución de favores al Grupo Clarín, el oligopolio mediático hegemónico en el país en cuyas ancas cabalgó la candidatura de Mauricio Macri y es un anticipo de su intención de derogar la Ley de Medios y de volver el monopolio en el rubro de la información a los poderosos.

LOS JUEGOS DEL HAMBRE
En suma, la contra-revolución está en marcha en la Argentina, y considerando que la coalición que puso circunstancialmente en la Casa Rosada a Macri no cuenta con mayoría en el congreso, no es difícil anticipar que se vea tentado de imponerse por la fuerza.
En apenas un par de meses de gobierno, Mauricio Macri, está llevando a la Argentina al borde del autoritarismo y consecuentemente del estallido social.
Cuando dijimos que este gobierno representa la revancha de las patronales y el imperialismo, estábamos en lo cierto y esto es apenas el principio.
Es de esperar la reacción del campo popular una vez que el congreso nacional de inicio a la nueva legislatura.
Para entonces habrán acabado los primeros 100 días de gracia que suele otorgarse a un gobierno entrante, para que pueda mostrar sus intenciones y habrá empezado la lucha por no perder las conquistas. Y ya no habrá globos, ni fiesta, ni alegría. Habrán comenzado los juegos del hambre.

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