Entrevista al joven científico boliviano, Mohammed Mostajo Radji:
“El Departamento de Biología Evolutiva podría colocar a Bolivia en el epicentro de la Biología Evolutiva a escala mundial. Me encantaría hablar tanto con el Presidente Evo Morales como con el Vicepresidente de mi país. Me interesa entender cuál es la visión del gobierno con respecto al desarrollo científico en Bolivia para concretarlo a corto plazo”
Por: María Eugenia Claros Bravo
Directora Periódico Visión Z
Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica.(Salvador Allende)
Ser joven es no darse por vencido jamás. Ser joven es indignarse ante la injusticia como dice el Che Guevara.
Ser joven es mirar hacia abajo sólo para levantar a alguien, secar las lágrimas de un niño huérfano, ayudar a un anciano abandonado y proteger a la mujer que llora porque sufre violencia.
Saber de un joven compatriota nuestro y que brilla con luces propias fuera de nuestras fronteras me regocija profundamente, razón por la cual me motiva a realizar esta entrevista.
Visión Z.-Donde naciste, quienes son tus padres?
Mohammed Mostajo Radji.- Nací en Santa Cruz de la Sierra y me crie en Santa Ana del Yacuma. Mis padres son Marco Mostajo y Khatereh Radji
VZ.-Cómo fue tu niñez y juventud?
MMR.-Tuve una niñez normal. Siempre fui aplicado en los estudios, pero también me sabía divertir. Siempre he sido muy unido a mis hermanos Nasser y Sasha, y creo que esta unión fue un factor elemental en el éxito profesional que los tres hemos tenido.
VZ.-Cómo fue que decidiste dejar a la familia e irte a otro país para estudiar?
MMR.-Cuando todavía estaba en el colegio fui al programa de Jóvenes Líderes Científicos, organizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Allí descubrí mi pasión por la Biología Molecular. En Bolivia no se ofrecía esa carrera, entonces busqué opciones en el exterior. Consideré Inglaterra y Estados Unidos, pero el programa en el Instituto de Tecnología de Rochester tenía más prácticas en Ingeniería Genética y fue el motivo por el cual termine decidiendo ir allí.
VZ.-Cómo fueron tus primeros días en EEUU, extrañaste a tu tierra, tu familia y tu patria?
MMR.-No tuve mucho tiempo de extrañar! Yo hablaba poco ingles (aunque si lo suficiente para entender y hacerme entender). Para mi sorpresa, los primeros días aprendí que el Instituto de Tecnología de Rochester era una de las dos universidades solventadas por el gobierno Americano para que alumnos sordos puedan estudiar libre de costo. El 20% de los alumnos eran sordos y a mi me toco vivir en el dormitorio de sordos mi primer año. Así que no solo tenía que aprender Biología Molecular e Inglés, sino que tenía que aprender el idioma de señas americano al mismo tiempo.
Siempre me mantuve muy conectado con mi familia y amigos. Intento ir a Bolivia 1 o 2 veces al año a verlos.
VZ.-Cómo fue el trato en EEUU a un joven boliviano con ese sueño americano?
MMR.-A mi Estados Unidos siempre me trató muy bien. Ellos fueron los primeros en creer en mí, cuando yo todavía estaba en el colegio, y gracias a las oportunidades que ellos dan en ciencias es que he podido crecer como profesional.
VZ.-Tenés apenas 26 años y ya dictas clases, cómo se hace eso?
MMR.-Yo estoy en un programa de doctorado en donde nos forman como académicos. Como parte del entrenamiento tenemos que dictar clases y creo que es una parte fundamental de nuestra formación. Mi curso se llama Desarrollo Humano y Biología Regenerativa; es un curso de embriología pero desde el punto de vista molecular, así que es un poco distinto a lo que tradicionalmente enseñan en otros cursos de embriología.
VZ.-Soñás con un premio Nobel?
MMR.-Soy muy joven para ello! Creo que todo científico en algún momento sueña con un premio Nobel. Sin embargo, este premio se da a una contribución aceptada por la comunidad científica. Por definición, esto puede tomar muchas décadas.
Los científicos hacen su trabajo porque sienten pasión por la pregunta que están tratando de contestar. Esta pregunta se convierte en obsesión y es lo que te lleva a trabajar por horas y horas en el mismo experimento. Hay muchos motivos por el cual uno escoge una carrera científica, pero la fama no debería ser uno de ellos.
VZ.-Pensás volver a Bolivia y que será lo primero que harás?
MMR.-Me encantaría volver a Bolivia y desde ya me interesa ver las condiciones necesarias para poder trabajar junto al país. Me interesa trabajar tanto en la expansión de la ciencia en Bolivia, como en el desarrollo de políticas que fomenten una ciencia boliviana de calidad mundial. Mi anhelo es trabajar en ambas ramas en paralelo.
En la parte científica, me encantaría trabajar con Bolivia en construir el Instituto Boliviano de Medicina Evolutiva. Mi visión inicial es tener dos departamentos en el instituto: El primero seria el Departamento de Genética Humana en donde estudiaríamos la variabilidad en el genoma de los bolivianos para entender la resistencia a enfermedades tropicales. Esto, nos podría llevar a entender cómo las distintas enfermedades interactúan con nuestro cuerpo y crear una nueva generación de vacunas genéticas para combatirlas. El segundo seria el Departamento de Biología Evolutiva, que se enfocaría en utilizar la biodiversidad animal boliviana para entender la aparición de distintos tipos de células en la historia evolutiva. Esto nos permitiría identificar nuevos organismos modelos que nos darán las herramientas para entender la fisiología molecular animal, y eventualmente humana. Este departamento podría colocar a Bolivia en el epicentro de la Biología Evolutiva a escala mundial.
VZ.-Existen la condiciones legales y educativas en Bolivia?
MMR.-En la parte legal hay mucho por hacer! Me encantaría reestructurar parte del curriculum educativo para fomentar la instrucción científica desde una temprana edad. Hay que crear condiciones para educar a la nueva generación de científicos bolivianos y llamar a nuestros científicos que actualmente viven en el exterior. Hay muchísimo que hacer en la parte de salud, para crear una interacción entre los médicos y los científicos que será para el beneficio de la población. Finalmente, hay que trabajar con aduanas para crear las condiciones necesarias para importar material para investigaciones científicas: hay muchos químicos, anticuerpos y otros materiales indispensables que son extremadamente sensibles a cambios de luz, temperatura y que necesitan ser legamente importados.
VZ.-Qué criterio te merece la gestión de Gobierno en Bolivia con el primer presidente indígena al mando?
MMR.-Creo que un gobierno debe ser juzgado por sus obras y el impacto en la población, independientemente del origen del primer mandatario. Opinando como científico, he visto una mayor introducción de la parte investigativa en la educación elemental.
VZ.- Conoces al Presidente Evo Morales?
MMR.-Al Presidente lo conocí el 2006 en la sesión de honor del concejo municipal de Santa Cruz. Yo estaba recibiendo la Medalla al Merito Municipal y compartí la testera de honor con él. Difícil de creer que ya han pasado 9 años, pero nunca más volví a intercambiar palabras con él.
VZ.-Cómo ven a Bolivia desde los EEUU?
MMR.-Bolivia es muy bien visto, al menos en mi círculo de amigos. Cada año entre 1 a 3 amigos me acompañan a Bolivia y se llevan una muy buena impresión del país. He tenido el placer de llevar amigos a Santa Cruz, Beni, Cochabamba, La Paz, Uyuni y Potosí y todos vuelven hablando maravillas de sus experiencias.
VZ.- Qué pensaste cuando se lanzó el satélite Tupac Katari?
MMR.-Como científico, fue alentador ver una inversión tangible en ciencia y tecnología por parte del gobierno Boliviano. Hay mucho más avances que conllevan el lanzamiento del satélite, principalmente en el capital humano; que en mi opinión son más importantes que el satélite en si: por ejemplo, la formación de técnicos para controlarlo, la publicidad dada al desarrollo tecnológico, entre otros.
VZ.-Es un avance el satélite Tupac Katari o es un gasto innecesario como manifiesta la oposición política en Bolivia?
MMR.-No creo que ninguna inversión en ciencia y tecnología sea un gasto innecesario; aunque muchas veces las ganancias no son directamente tangibles. Como ejemplo siempre doy el proyecto del genoma humano que generó 140 dólares por cada dólar invertido en él. Mucha de esta ganancia fue en desarrollos indirectos a causa del proyecto, como ser la generación de nuevas computadoras que puedan almacenar los datos generados por este proyecto.
VZ.-finalmente…….si estuvieras frente al Presidente Evo Morales que le dirías?
MMR.-Me encantaría hablar tanto con el Presidente como con el Vicepresidente del país. Me interesa entender cuál es la visión del gobierno con respecto al desarrollo científico en Bolivia y ver cómo esa visión sinergia con la mía y con lo que considero realista para conseguir a corto y largo plazo.
Aprecio la gentileza del joven Mohammed Mostajo Radji. Ni duda cabe, fue una entrevista maravillosa y me da pie para reflexionar sobre el rol de la juventud.
Ser joven en esta época implica una gran responsabilidad, ser joven en Bolivia, en América Latina, o en cualquier parte del mundo implica un compromiso con la patria y con la humanidad.
La juventud tiene que entender su obligación de ser joven, y que están en tránsito por esta vida. Tiene que entender que hay cientos de miles de jóvenes en el mundo igual que él pero que no tienen las mismas oportunidades.
Tiene que entender que hay que cultivar la generosidad, el respeto y el amor hacia el prójimo. Al situarse en este contexto, se dará cuenta que el joven campesino, el joven obrero tiene la misma inquietud y el mismo lenguaje que es el lenguaje de la juventud.
Pero ser joven y ser estudiante universitario, implica también un compromiso obligatorio de comprender los fenómenos económicos, sociales, políticos y aceptar los procesos de cambios que benefician a una gran mayoría de la población. Es decir que tiene la obligación moral de ser un agente dinámico de un proceso de cambio, naturalmente, sin abstraerse de los perfiles de la realidad objetiva.
Los cambios no sólo pasan por la universidad; los cambios principalmente pasan por los cambios de actitud, los cambios pasan por las grandes masas; los cambios la hacen los pueblos; los cambios lo hacen los trabajadores.
Ser joven estudiante y trabajador es hacer trabajos voluntarios. Es importante que el joven estudiante de medicina por ejemplo, experimente cuánto pesa una bolsa de carga que se echa a la espalda un campesino y que tiene que llevarlo a otra distancia; es importante para su vida del joven ingeniero que se introduzca en el calor de la máquina, donde el joven obrero hasta hacerse viejo transcurre sus años. A mi juicio, esa sería una de las maneras de hacerse profesional competente y humanista porque está comprometido con ese otro ser humano que tiene las manos callosas igual que sus antecesores porque trabajaron la tierra.
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