“¿Quién iba a imaginar que el Banco Mundial anunciara en 2014 que Bolivia era el primer o segundo país con mayor crecimiento económico de América Latina? Francamente en la Unión Europa nadie lo hubiese creído. Sin embargo, los indicadores internacionales dan cuenta que la situación económica está mejor que en el viejo continente. Atrás queda la vieja Bolivia conocida por batir el record de golpes de Estado, por su mano de obra barata, y que tantas veces se ha pintado de color gris en los atlas geográficos. En los foros de la Unión Europea cada vez más se habla, se analiza, se critica, se valora, se tiene en cuenta la trayectoria que va dibujando el país. La repercusión internacional ha crecido considerablemente. Bolivia sí es noticia. Su lugar en el mapamundi está más definido que nunca. Bolivia se asocia a palabras como avance, riqueza cultural, progreso con equidad y respeto por los derechos humanos”.
Por: Esther Roig Belloch –Corresponsal de Visión Z en España
La imagen de Bolivia en el exterior ha cambiado considerablemente en los últimos nueve años. El país andino ya no es invisible ante los ojos de Europa ni del resto del mundo. Los bolivianos y bolivianas han demostrado su capacidad para crecer social, cultural y económicamente sin perder un ápice de su personalidad multicultural.
La primera aparición del presidente Evo Morales en Europa con su chompa a rayas levanto ríos de tinta. Algunos medios de comunicación lo tacharon de paleto, de inculto, mientras que otros supieron ver que detrás de esa imagen había una reivindicación, una posición diferencial, que definía la nueva Bolivia. Con el tiempo los europeos y el resto del mundo han entendido el protocolo del altiplano, han aprendido a ver con otros ojos un país diferente, nuevo, diverso, que lucha por ocupar el lugar que le corresponde en el mundo. La anécdota de la chompa dio paso a un cambio de actitud. Europa pasó de las risas a la curiosidad y hoy la opinión pública sabe que representa esta indumentaria y con qué amor y arte es tejida por las mujeres bolivianas.Se abre así ante el viejo continente la actual historia boliviana llena de políticas sociales y económicas exitosas, innovadoras, dirigidas a conseguir el equilibrio entre la población boliviana. Atrás queda la vieja Bolivia conocida por batir el record de golpes de Estado, por su mano de obra barata, y que tantas veces se ha pintado de color gris en los atlas geográficos. En los foros de la Unión Europea cada vez más se habla, se analiza, se critica, se valora, se tiene en cuenta la trayectoria que va dibujando el país. La repercusión internacional ha crecido considerablemente. Bolivia si es noticia.
La sorpresa del indicador económico
¿Quién iba a imaginar que el Banco Mundial anunciara en 2014 que Bolivia era el primer o segundo país con mayor crecimiento económico de América Latina? Francamente en la Unión Europa nadie lo hubiese creído. Sin embargo, los indicadores internacionales dan cuenta que la situación económica está mejor que en el viejo continente. Ya en 2013, el Producto Interno Bruto de Bolivia creció 6,8 por ciento, la mayor evolución económica en casi tres décadas. A partir de ese momento no ha dejado de crecer. Muestra de ello es que el producto interno bruto per cápita de este año cerrará en unos tres mil dólares, una cifra que triplica lo registrado en 2005. El reconocimiento a este crecimiento económico boliviano no es solo europeo, también viene de dentro del continente americano. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha realzado el dinamismo de la economía en Bolivia destacando que este factor brinda confianza al empresariado.
Europa ve con sorpresa a Bolivia y observa con atención los trazos de su estrategia de progreso. Los medios de comunicación se hacen eco, y por primera vez informan de las actuaciones del gobierno más destacadas y a veces consideradas arriesgadas. Como la nacionalización de empresas estratégicas, el lanzamiento del satélite Túpac Katari, la revolución educativa con la entrega de computadoras a maestros y estudiantes, el inicio de la industrialización de los hidrocarburos, la construcción de carreteras, la implementación del teleférico La Paz-El Alto. Planes que modernizan al país y que al mismo tiempo lo reconcilian con la población, duramente castigada por gobiernos anteriores que la empobrecieron.
Dignidad y soberanía
Bolivia ya no es el país más pobre de América Latina, después de Haití, tal y como lo aseguraban los informes de la ONU. En la actualidad, Europa y el mundo ven como el país sale de la deuda histórica neoliberal y recupera los recursos naturales. La prensa, la radio y las televisiones europeas introducen en sus informativos titulares como este: el Gobierno boliviano logra disminuir en 22% la tasa de pobreza extrema en el campo. Y se destacan acciones concretas como la ampliación de la seguridad alimentaria, la implementación de programas de vivienda, agua, los progresos y las aportaciones en el área educativa.
Ante el panorama internacional Bolivia está más presente, más viva, que nunca. El país ha sabido mostrar su dignidad con transparencia y valentía. Ha recobrado su soberanía, rescatado los recursos naturales, reconciliado a su gente y ahora reivindica su salida al mar. Queda mucho por hacer. No es fácil recuperar un país abatido durante tantos años, empobrecido, saqueado. Pero son los bolivianos y bolivianas quienes deciden cómo, con quién y de qué manera escriben su historia. Han demostrado que saben hacerlo sin violencia y con sabiduría.
Con sus luces y sus sombras, Bolivia ha crecido estos años de manera integral como pocos países en el mundo. Eso la destaca y por eso la miran hoy en todo el planeta.

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