“Un grupo de facinerosos viven a todo lujo a costillas del resto de la población a la que mantienen en pobreza, entre muchas otras”.
Por: Félix Hompanera V. (México)
www.hompanera.net
España y México son en la actualidad una especie de laboratorio del proyecto que George Bush bautizara como “Nuevo orden mundial” en un discurso que dio ante el Congreso de los Estados Unidos en 1990.
Entre ambos países cada vez más encontramos importantes similitudes: un nivel de corrupción atroz, las crisis económicas, una democracia falaz, tecnócratas con un grado de imbecilidad superlativo ocupando cargos púbicos importantes, reformas constitucionales que esclavizan a la población para beneficiar a corporaciones transnacionales y bancos, el adoctrinamiento de la población a través de los medios, el condicionamiento de los niños a través de la educación, el envenenamiento de sus tierras con productos transgénicos, la sumisión absoluta a los designios del imperio, un grupo de facinerosos que viven a todo lujo a costillas del resto de la población a la que mantienen en pobreza, entre muchas otras.
Pero además de que en estos dos países se están ensayando escenarios políticos, financieros, jurídicos, sociales, medio ambientales y de mercado que próximamente se exportarán al resto de sus respectivos continentes,a la par se está ofreciendo a las masas una “solución” a los problemas ya citados en una envoltura muy atractiva a la que se conoce como “la nueva izquierda”: mientras en el viejo continente surgió la figurade Pablo Iglesias con su partido Podemos, en el nuevo mundo se consolida la de López Obrador y su partido Morena. Ambos fueron creados en el mismo laboratorio y son marionetas movidas por las mismas manos. Veamos algunas semejanzas entre ellos:
En ambos países, el partido de izquierda dominante (el PSOE en España y el PRD en México) carece de credibilidad ante la opinión pública, han demostrado que no obran en congruencia entre sus raíces ideológicas y sus acciones de gobierno, se han aliado a sus rivales políticos para su propio beneficio y no el de la ciudadanía a la que dicen representar, son partidos viejos y quemados. Ante este panorama surgen los nuevos proyectos de izquierda liderados por “ciudadanos” que no son más que políticos que hacen política y sirven al sistema tras la careta de ciudadanos, ya que a la población se le terminó la credibilidad en los políticos.
Ambos partidos “formados por ciudadanos” tienen en los puestos clave a políticos de carrera o a personajes que fueron adoctrinados en las instituciones del sistema.
Ambos partidos no utilizan la palabra “partido” en su nombre para diferenciarse del resto y engañar a las masas que ya están hartas de votar por las alternativas políticas “tradicionales” y que ninguna haya funcionado.
Tanto Iglesias como López Obrador son dos populistas que manejan un discurso que confronta a la oligarquía y seduce a las masas, pero su proceder no es congruente con lo que dicen: si el sistema está es una porquería ¿por qué formar un partido político para combatirlo? ¿Acaso les crees cuando juran que van a cambiar el sistema desde dentro? Ambos aceptan dinero que sale de los impuestos de la ciudadanía para “representarla”, ¿eso no es hacer lo mismo que los demás partidos a los que tanto critican? Ambos son políticos y ocupan u ocuparon cargos públicos en los que hicieron algo (muy poco) por algunos, pero ni siquiera se acercarona hacer algo en favor de la transformación que tanto pregonan. En pocas palabras, ambos son un ejemplo representativo de eso que conocemos como“disidencia controlada”.
“Es la hora del cambio”, afirma Podemos, mientras Morena se define como “La esperanza de México”. Si hay dos palabras clave en el marketing político y electoral son “cambio” y “esperanza”. Hoy el mundo anhela un cambio y el juego del sistema es hacer que la población no pierda la esperanza de que en algún momento llegará, obviamente, con opciones creadas por el mismo sistema.
Ambos proyectos han sido arropados por los medios de comunicación, particularmente por la televisión. Por un lado pareciera que los atacan, lo cual sólo ha logrado generar irritación entre las masas que se traduce en credibilidad; pero por otro lado los han protegido y llevado poco a poco a instalarse como una opción en la psique de la población al propagar los casos de corrupción en ambos países. Vimos un claro ejemplo de ello cuando se iba a aprobar la reforma energética en México y las masas necesitaban un líder que encabezara la lucha para impedirlo. De la nada aparece la noticia de que López Obrador había sufrido un infarto que lo mantuvo fuera de combate hasta después de la aprobación de la reforma. Los medios promovieron la noticia del infarto y después no volvieron a mencionar al tabasqueño, en su lugar se promovió en todo el territorio nacional la película “La dictadura perfecta” que muestra de una manera abierta, cruda e indignante la podredumbre del gobierno mexicano y sus principales socios: el narcotráfico y las televisoras.
Los seguidores tanto de Iglesias como de López Obrador, los consideran unos auténticos caudillos. Ejemplos sobran para demostrar que los proyectos sociales centrados en la figura de caudillos han ofrecido beneficios muy limitados a la ciudadanía en comparación con los beneficios que han obtenido los dirigentes. Desde la francesa, ninguna revolución ha transformado positivamente a ningún país y estos dos mequetrefes no serán la excepción.
En un artículo anterior mencioné lo que la élite busca al promover mundialmente lo que llaman “el socialismo del siglo 21”. Estos dos personajes y sus proyectos políticos no son una alternativa para transformar el rumbo autodestructivo en el que se encuentra la humanidad, son pan con lo mismo en una atractiva envoltura diseñada por el marketing y financiada por la oligarquía global.
No hay de otra: para transformar el sistema hay que buscar alternativas fuera de él. Hay que recordar que no nacimos para ser gobernados, que si tomamos conciencia de lo que realmente somos y de lo que realmente está pasando, no necesitamos autoridades, líderes religiosos, gurús empresariales, maestros ascendidos o ningún otro “ser superior” que nos gobierne y coarte nuestra libertad de ser, de amar y evolucionar. La figura del Estado es uno de los peores obstáculos que tiene la humanidad para evolucionar y ningún partido político de la corriente que sea nació para transformar el sistema, sino para perpetuarlo. Mientras no asumas la responsabilidad de convertirte en el cambio que quieres ver en el mundo, seguirás creyendo que farsantes como Iglesias y López Obrador transformarán la paupérrima realidad en la que vives. El cambio está en ti.
ACCESO A LECTURA COMPLETA DE VISIÓN Z,mes de agosto 2015


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