El 20 de diciembre elecciones presidenciales en España.
“Las
cifras actuales indican que la pobreza y la exclusión social afectan
ya a un 27,3% de la población, 12,8 millones de personas, la mitad
de la población activa. El número de parados supera los 4 millones.
El último lugar en el ranking de valoración lo ocupa el presidente
del Gobierno, Mariano Rajoy, a quién se le acusa de incumplir de
arriba abajo todo su programa electoral y de ser el responsable de la
crisis económica y social que vive el país”
Por:
Esther Roig Belloch
Corresponsal
de Visión Z en España
Candidatos
más valorados y posibles pactos
Según los
últimos barómetros Albert Rivera, del partido
centro-derecha Ciudadanos, es el líder más valorado. Ribera es un
joven neoliberal que está apoyado por los bancos, se le conoce por
ser el candidato del IBEX 35 dada su proximidad con los grandes
empresarios. Le sigue en valoración el secretario general de los
socialistas, Pedro Sánchez; que pretende mostrar un partido renovado
y libre de corrupción. En un tercer puesto va
Alberto Garzón, candidato del partido Izquierda Unida, un partido
muy debilitado tras las elecciones autonómicas, motivo por el cual
ha lanzado su candidatura en una nueva agrupación llamada Ahora en
Común.
En cuarto
lugar Pablo Iglesias de PODEMOS
formación política que arrancó con mucha fuerza y que va
perdiendo fuelle. La pregunta es qué está pasando en un partido
reciente que pretende cambiarlo todo y que cuenta con el apoyo de la
ciudadanía. Las posibles respuestas se maduran de puertas hacia
dentro del partido, mientras de cara a los votantes muestran con
orgullo el triunfo de la alcaldía de Barcelona con Ada Colau y la
de Madrid, con Manuela Carmena. Dos alcaldesas que representan el
cambio que quiere Podemos para España.
El último
lugar en el ranking de valoración lo ocupa el presidente del
Gobierno, Mariano Rajoy, a quién se le acusa de incumplir de arriba
abajo todo su programa electoral y de ser el responsable de la crisis
económica y social que vive el país.
Respecto a
los posibles pactos para formar gobierno, la mayoría apuesta por la
fórmula PSOE-Podemos que situaría a España a la izquierda. La
segunda opción, y repuntando, es una alianza entre PP-Ciudadanos,
consolidación de la derecha. A bastante más distancia, otro pacto
aparece en las quinielas de los encuestados, la alianza de PSOE con
Ciudadanos; es decir socialistas con el centro-derecha.
La mayoría
de analistas políticos coinciden en afirmar que es muy difícil que
haya mayorías. Las negociones, por tanto, van a todo gas y ahora el
electorado se pregunta, qué gana con los posibles pactos. Sin duda
los nuevos partidos Podemos y Ciudadanos tienen un papel clave en la
España que nacerá a partir del 20D.Ha de ser diferente a la actual,
es necesaria la renovación política para un país que ocupa el
quinto lugar en la lista de los países europeos más desiguales y
pobres: sólo están peor Bulgaria, Grecia,
Rumanía y Letonia.
La
herencia que deja Mariano Rajoy
Tras las
elecciones autonómicas, Mariano Rajoy llega a las generales con el
PP sin liderazgo en 10 autonomías. Independientemente de quién gane
el 20D la herencia que deja el Partido Popular es bastante amarga.
Más parados, más pobres, más desahucios, menos derechos. Durante
el mandato del Gobierno conservador se han perdido 238.400 puestos de
trabajo y la tasa de paro ha aumentado hasta el 23,70%. Además con
el PP ha crecido una generación de jóvenes que se ha visto obligada
a emigrar por falta de trabajo.
La deuda
pública es otro indicador que ha registrado un empeoramiento
incesante. El Gobierno del PP recibió unas cuentas públicas con una
deuda de 743.531 millones y a finales de 2014 ya iba por los 966.181
millones, el 92% del PIB, según Eurostat. El aumento ha sido nada
menos que del 30% en tan sólo tres años y todas las previsiones,
incluida la del Gobierno, apuntan que seguirá subiendo.
Resulta
especialmente inquietante la pérdida de garantías para los
pensionistas. A su llegada al poder, el Gobierno del PP se encontró
con una magnífica hucha de 66.8815 millones de euros, que el
anterior Gobierno presidido por el socialista José Luis Rodríguez
Zapatero no cesó de alimentar a pesar de los difíciles años de la
crisis. Pero durante el mandato, el Ejecutivo conservador ha retirado
de manera creciente un total de 32.651 millones de euros. En estos
momentos las reservas son de 42.675 millones. Con otra legislatura
que mantenga este ritmo de vaciado, el fondo quedará prácticamente
liquidado.
Con el
Partido Popular, España ha perdido en todas las áreas. En sanidad
su gestión ha sido pésima. Han intentado cargarse la sanidad
pública y la universalidad y lo han conseguido allí donde han
gobernado. Se han dedicado a cerrar hospitales, ambulatorios, Centros
de Salud y Servicios de Urgencias; más 23.000 medicamentos retirados
de la financiación pública y eliminación de la cobertura sanitaria
a inmigrantes en situación irregular.
Los recortes
de Mariano Rajoy han dejado a los españoles a dieta de derechos
sociales. El PP ha suprimido bonificaciones para contratación
de colectivos marginados (mujeres, jóvenes, parados de larga
duración, personas con capacidades especiales) y se ha situado al
lado de la patronal abaratando el despido, reduciendo el presupuesto
para las prestaciones por desempleo y eliminando la ayuda económica
de 400 euros a jóvenes parados. Ha encarecido el nivel de vida de
los españoles con incrementos de luz, gas y tasas universitarias.
Durante los
últimos tres años el aumento de la pobreza ha sido incesante. Hace
4 años en España había 578.000 familias sin ingresos, hoy el este
colectivo había aumentado hasta superar 686.600 hogares.
Los
desahucios
Durante este
último periodo, la parte más dura ha sido soportada por las
familias que se han visto expulsadas de sus hogares ante la pasividad del Gobierno. Entre enero de 2012 y junio de 2014 un
total de 97.577 familias se vieron obligadas a entregar su vivienda
por incapacidad de pagar la hipoteca. De estas unas 52.000 familias
fueron expulsadas por vía judicial. La financiación de la hipoteca
de estas familias tendría un coste anual no superior a los 250
millones de euros anuales. Una cifra perfectamente asumible en un
Estado en el que el propio Gobierno ya da 36.000 millones de euros
por perdidos.
Rajoy
recibió una Seguridad Social saneada, con un fondo de reserva de
70.000 millones de euros, en cuatro años su Gobierno se ha gastado
30.000 millones y las previsiones de este año y el próximo es
incurrir en déficit.
La
vergüenza propia y ajena lo oculta, pero hay más: el
50% de los ciudadanos gana entre 0 y 1.000 euros al mes,
lo que significa que el 67% de las personas tiene dificultades para
llegar a fin de mes. En un contexto de empobrecimiento
creciente, tener empleo ya no es una salvaguarda ante las situaciones
de pobreza.
La realidad
es que la renovación política es la asignatura pendiente de una
España pobre, rota e impregnado de corrupción, escándalos y mala
gestión del partido popular.

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