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29 may 2016

Ley del Cine ¡ya! pluralista y democratizadora



“Bolivia está implementando políticas de democratización de la comunicación desde una perspectiva del Derecho y la Democracia. No fue fácil hacer pensar que los indios también pueden hacer cine no como arte simplemente, sino como herramienta de desarrollo” .

Por: Humberto Claros Zeballos
Comunicador Quechua del Trópico de Cochabamba


Cine?... Y para que se quiere una ley del cine y ¡ya!. Cómo asumimos el cine en nuestra cotidianidad?, como arte, entretenimiento, educación, concientización?. Son interrogantes necesarios a la hora de hablar de una herramienta tan sutil pero tan eficaz y tan cotidiano.

El Cine en Bolivia tiene sus orígenes a principios del siglo XX y en la actualidad aún tiene exponentes importantes de esta época que aún están en plena actividad cinematográfica como es Jorge Sanjinés, que se ha caracterizado por realizar un cine reivindicando al pueblo, la democracia en tiempos de dictadura y la lucha de las naciones indígenas originarias campesinas en lo que él ha denominado “el cine desde el Pueblo”.

En 1991 en la presidencia de Jaime Paz, se promulga la Ley 1302, la actual Ley del Cine, y se da en un contexto político y económico neoliberal, que fue fruto de la movilización de cineastas de la época como fue por ejemplo Cecilia Quiroga del Movimiento del Nuevo Cine y Video Boliviano. Esta ley fue un logro importante, pero por mucho que fuera fruto de una larga movilización del sector, no dejó de ser una norma que asume al cine y la cultura como mercancía, mucho menos se podría pensar en el pluralismo o el cine como Derecho ya que el estado, el sector del cine y la sociedad aun no asumían este nivel de reflexión.

Por mucho que el cine boliviano hasta entonces (y hasta hoy también) tuvo un nivel de Desarrollo muy considerable en relación a otros países, el cine fue aun dominio de algunas clases dominantes. Ni el estado, ni la sociedad asumían que las comunidades indígenas tengan la capacidad de hacer cine desde su propia realidad, hasta que las primeras experiencias de cine rural se darán desde las minas en Potosí, para ser concreto en Telamayu en la región de Atocha bajo la iniciativa de cineastas como Ivan Sanjines y Mela Marquez. En la actualidad podemos hablar de cine alternativo, cine indígena originario campesino o cine comunitario, experiencias que se van dando en los barrios y las comunidades y que se han convertido en referencias importantes no solo en Bolivia sino también en el ámbito internacional, sin embargo a la fecha no existe una norma, una ley que reconozca y promueva todas estas potencialidades y en un nuevo contexto político como es el Estado Plurinacional.

El reconocimiento al cine indígena originario campesino o cine comunitario al interior del gremio del cine, no fue una tarea tan fácil, ha implicado necesariamente romper con visiones que asumían que el cine es solamente arte o cultura y que es dominio solamente de algunas clases, en la que no fue fácil hacer pensar que los indios también pueden hacer cine no como arte simplemente, sino como herramienta de desarrollo, de auto reconocimiento, de defensa de los derechos y desde una visión colectiva y no solamente individual. Es fundamental reconocer el papel del cine y video indígena originario campesino durante la Asamblea Constituyente, ya que el uso de esta herramienta en las comunidades fue de mucha importancia en la medida en que esto ha permitió generar participación y conciencia, además que también las comunidades han reflejado su visión sobre temas como Tierra Territorio, autonomía, plurinacionalidad, Vivir Bien para que puedan estar reflejadas en el nuevo texto constitucional.

Ante el fracaso de la Ley del Cine de 1991 y su falta de contexto político en el Estado Plurinacional, se da la necesidad de formular una nueva ley del cine como demanda no solo del gremio del cine, sino también desde el sector emergente del cine y video indígena originario campesino, comunitario y alternativo, hasta que el año 2013 en la ciudad de Cochabamba se dará un evento histórico como es el Congreso Nacional del Cine que reunió a sectores del cine de todos los ámbitos y visiones de la que en una acto trascendental sale un documento como propuesta de Ley del Cine en la que se incorpora una visión pluralista del cine y se asume esta herramienta desde una perspectiva de Derecho, arte, industria cultural y como herramienta estratégica de Desarrollo. Aunque ya tres anteproyectos de Ley del Cine ya habían sido presentados a la Asamblea Legislativa Plurinacional, fue fundamental que se debata y se haga consenso en una sola propuesta.

Pero desde 2013 hasta la fecha aún no se tiene aprobada en la Asamblea Legislativa una nueva Ley del Cine, presumiblemente por un tema de falta de voluntad política, pero también por la desmovilización del propio sector del cine. De manera inesperada y sorpresiva el Ministro de Culturas lanza una invitación al sector para el 29 de marzo de este año a objeto de abordar la Ley, de esta forma en una jornada maratónica se logra zanjar al fin la ley del cine bajo ciertos consensos generales que duro más o menos como hasta la media noche de ese día con la presencia del propio ministro. Actualmente esta norma está aún en proceso de ajustes con la previsión de aprobarla este año.

Esta ley desde ya es un gran logro, pero no es la que se había construido y consensuado al interior del gremio del Cine en aquel histórico Congreso de Cochabamba en 2013…aun así es un proyecto de mucha relevancia histórica. No voy a desglosar la Ley, pero voy a destacar algunos aspectos y abordar desde ahí la visión del cine y video indígena originario campesino o cine comunitario.

En el objeto del proyecto se hace mención que el cine se desarrolla en sus diversas formas de producción, distribución, exhibición, preservación, conservación y uso. Esto es un aspecto elemental ya que supone el reconocimiento de esas diferentes formas y visiones de hacer cine, que no es solamente aquel cine motivado en el arte, la industria o el cine de autor, sino también en el uso que se le da desde las comunidades desde una visión más del Derecho para que los propios comunarios recreen sus vivencias, reafirmen su identidad, defiendan sus derechos, etc. Claro que desde la visión de los pueblos indígenas sería de suma importancia debatir el Cine desde la noción del Derecho Humano, la construcción de la Democracia basada en la pluralidad.

Entre los fines de la ley hay aspectos de suma importancia como el hecho por ejemplo de la soberanía audiovisual, propiciar una mirada crítica del cine, producción con identidad, el archivo fílmico, la integración cinematográfica, etc. Entre sus principios incorpora el Desarrollo integral del Cine, la descolonización, la soberanía, etc.Pero hay también aspectosque hacen alusión al carácter de cine y mercado cuando se aborda los bienes y servicios o considerar al cine como actividad económicamente sostenible. Desde la perspectiva del cine y el video indígena el cine no debiera responder solamente a la noción de mercado, sino ante todo a los derechos y como herramienta estratégica para un desarrollo integral, claro que lo del mercado es algo que está presente, pero asumirlo como finalidad no creo que sea un buen punto de partida.

Respecto al cine y el audiovisual indígena originario campesino, existe un inciso en las definiciones que aborda este ámbito, lo que significa un logro importante, aunque también debiera estar incluido el cine alternativo, de los barrios, etc. como lo hace la ley de telecomunicaciones. El desafío está en que esto sea en la estructura de la norma o en la reglamentación y no quedar en un simple enunciado en la definición.

La propuesta normativa aborda también la implementación de políticas públicas para el desarrollo del cine desde diferentes ámbitos, la creación de un Fondo de Fomento al Cine y el Audiovisual Boliviano. La incorporación de la participación social en este ámbito marca una diferencia importante, ya que no es solo el estado quién define las políticas sino con el acompañamiento de la sociedad, así también se establece la creación de la semana de la Soberanía del Cine y el Audiovisual Boliviano, que podría suponer una especie de gran feria del cine y la instalación de espacios de trabajo que permitan debatir y generar intercambio y propuestas en el fortalecimiento del ámbito.

Hasta aquí abordo este proyecto de ley, rescatando aspectos importantes de la misma. Pero aún se hace necesario abordar el cine y el video en el país desde una perspectiva del Derecho y como instrumento de desarrollo integral y también en la perspectiva de aportar en la construcción del Estado Plurinacional.El cine y el video es una herramienta importante en el desarrollo de nuestras sociedades y en esa medida debe ser abordada; Bolivia ya es una referencia importante en el mundo y el cine y el video pueden ser vehículos importantes para mostrar las potencialidades del país.

La creación del Premio “Eduardo Avaroa” es desde luego una iniciativa importante, sin embargo se hace necesario ver el fomento a estas artes en todo su proceso de creación y desarrollo.

Otro aspecto importante que también aborda la norma, es el referido a que los medios de comunicación como los canales de televisión cumplan la cuota de pantalla para promover la producción audiovisual nacional. Creo que es importante reflexionar este aspecto, porque esto es algo que no se asume desde los medios, sino que se prefiere difundir cine de hollywood como la hegemonía cultural que viene desde el norte.

Necesitamos una ley mayor.

A raíz de hechos políticos y coyunturales, se habla de la necesidad de regular las redes sociales, una legisladora dijo que hay que modificar la ley de imprenta motivada por la acción del señor Carlos Valverde en el uso del periodismo con fines políticos, y que da mucho a pensar sobre la famosa “autorregulación” que al parecer es más una forma de impunidad para quienes abusan de la libertad de expresión. No creo que sea la mejor forma de encarar y construir políticas comunicacionales motivadas por asuntos coyunturales. Debemos construir un marco de comunicación porque es una necesidad, es un asunto de derecho, es un asunto de profundización de la democracia. No podemos asumir reformas a la ley de imprenta tan desactualizada en términos de medios de comunicación, en términos derecho y de democracia.Una ley marco va a orientar el desarrollo de las diferentes normativas sobre los medios de comunicación, sean estos escritos, audiovisuales, radiales o digitales hasta asuntos como la creación de un tribunal no solo de imprenta sino de otros soportes mediáticos que permitan también la participación de la sociedad como el principal sujeto de este derecho a la comunicación.

Hoy reavivamos el debate de normativas sobre los medios de comunicación motivada por asuntos políticos de coyuntura. Si se va a cuestionar los medios que sea en función al inicio de un proceso de debate y construcción integral de una norma marco de la comunicación desde una visión amplia de los derechos, la democracia, su rol en la educación, como una forma de encarar la descolonización y como herramienta estratégica de desarrollo.

Hubiera sido importante que la Ley del Cine se base en un marco mayor de comunicación ya que permitiría orientar de manera clara su visión y su rol.

Ley del Cine ¡Ya!, pero pluralista y democratizadora para el desarrollo, la construcción del país, la generación de una conciencia social crítica, recrear nuestra realidad y desarrollar el arte como formas de expresión plural.





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