Etiquetas VisiónZ

MªEugenia Claros (160) Programa de Radio LA OTRA CARA (113) Tere Marin (56) Esther Roig Belloch (41) Periódico Visión Z Bolivia (40) Editoriales (39) Periódico Visión Z Bolivia digital (38) videos (30) Jose Martinez Diaz (25) Ojos para la paz (23) Dolores Arce (22) Purificación González de la Blanca (20) Alvaro García Linera (15) Félix Hompanera (14) CEPRA (13) Alejandro Delius (11) Gustavo Rosa (10) Carolina Vásquez Araya (9) Giselle Erba (9) Ilka Oliva Corado (9) Leila Cortez (7) Blanca Claros Bravo (5) René claros Bravo (5) Carmen G Clavijo Morales (4) Eduardo Sanguinetti (4) Hugo Orozco (4) Severo Rennis (4) Carlín Mendieta (3) Fernando Reque Meneses (3) Gustavo Zelaya (3) Mikel Itulain (3) Richard Erba (3) Ahmed Bensaada (2) Juan Almendares (2) teleSUR (2) Bertha Natera de Álvarez (1) David Roldan (1) Edgar Ramos Andrade (1) Energías alternativas (1) Ernesto Cienfuegos (1) Francisco Xavier Guevara (1) Guillermo Bermejo Rojas (1) Guillermo Rodríguez Rivera (1) Idón Chivi (1) Jesús Nácher (1) Jorge Manuel Mesias Morales (1) Jorge Sanjinés (1) Jose Ramirez Voltaire (1) Juan Luis González Pérez (1) La pupila insomne (1) Leonor Massanet (1) Ley 348 (1) Lidia Lozano (1) Lily Muñoz (1) Lissy Rodríguez (1) Maca Bravo (1) Marta Harnecker (1) Mary Ayla Salazar (1) María Cristina Casale (1) María Jesús García (1) Melvy F Serhan Jaldín (1) Miguel Valiente (1) Organizaciones sociales Camiri (1) Percy Francisco Alvarado Godoy (1) Rashid Sherif (1) Raulito C Calizaya (1) Raúl Moreno Wonchee (1) Richard Encinas (1) Roberto Vera Pando (1) Santiago García (1) Sara Rosemberg (1) Yusuf Fernandez (1) película (1)

8 may 2014

Ucrania, autopsia de un golpe de Estado


fuente Imagen,primer día de la Revolución Naranja,año 2004
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Morning_first_day_of_Orange_Revolution.jpg

Segunda parte:
“Un golpe de Estado plebiscitado por Occidente”

Por: Ahmed Bensaada (Canadá)

Lo que ha ocurrido en Ucrania en estos últimos días es un auténtico golpe de Estado. En efecto, el presidente Viktor Yanukovich fue elegido democráticamente el 7 de febrero de 2010 al ganar a Julia Timochenko en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (48,95% de los votos frente al 45,47%).Evidentemente, Timochenko no aceptó inmediatamente el veredicto de las urnas [1]. Seguramente hubo fraude en alguna parte ya que ella era primera ministra en ejercicio durante las elecciones y Viktor Yanukovich era el presidente del país. Las dos figuras emblemáticas de la Revolución Naranja, ampliamente apoyadas por los países occidentales, las mismas personas que se suponía iban a hacer entrar a Ucrania en una nueva era, la de la democracia y la prosperidad, fueron derrotados por mucho por un candidato prorruso. Y, ¡qué candidato, Yanukovich! La persona que había sido «abucheada» por los activistas de la ola naranja de 2004. En menos de seis años los ucranianos habían comprendido que esta «Revolución» de colores no era una revolución.El 8 de febrero de 2010, Joao Soares, presidente de la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) declaró: «Las elecciones han ofrecido una demostración impresionante de democracia. Es una victoria para todo el mundo en Ucrania. Ahora es el momento de que los dirigentes políticos del país escuchen el veredicto del pueblo y de que hagan que la transición de poder sea pacífica y constructiva» [2].Sin demasiada convicción pero ante la evidencia del veredicto de los observadores internacionales, Timochenko acabó por retirar su recurso judicial dirigido a invalidar el resultado de las elecciones [3].Los «indignados» de la plaza Maidán reprochan a Yanukovich haber decidido suspender un acuerdo entre su país y la Unión Europea (UE). Y se plantea una pregunta fundamental: en democracia y en el marco de las prerrogativas de su función, ¿un presidente en ejercicio tiene derecho a firmar los acuerdos que considere beneficiosos para su país? La respuesta es afirmativa, tanto más cuanto que muchos especialistas creen que este acuerdo era nefasto para la economía de Ucrania.Así, según David Teurtrie, Investigador del Instituto Nacional de las Lenguas y las Civilizaciones Orientales (INALCO, París): « La propuesta que se le hizo a Ucrania era, como yo la llamarían, una estrategia sin esperanzas. ¿Por qué? El acuerdo establecía una zona de libre comercio entre la UE y Ucrania. Pero esta zona de libre comercio era muy desfavorable para Ucrania porque abría el mercado ucraniano a los productos europeos y entreabría el mercado europeo a los productos ucranianos, la mayor parte de los cuales no son competitivos en el mercado occidental. Por consiguiente, vemos que la ventaja es muy poco evidente para Ucrania. Para simplificar, Ucrania sufría todas las desventajas de esta liberalización del comercio con la UE y no obtenía ninguna ventaja » [4].El economista ruso Sergueï Glaziev es de la misma opinión: «Todos los cálculo s, incluidos los de los analistas europeos, dan cuenta de una ralentización inevitable en la producción de bienes ucranianos en los primeros años tras la firma del Acuerdo de Asociación ya que están condenados a una pérdida de competitividad en relación con los productos europeos» [5].Al margen de la sensibilidad prorrusa de Yanukovich, está claro que la propuesta rusa era mucho más interesante para Ucrania que la de los europeos. «La UE no promete la luna a los manifestantes... solo Grecia» era el titular irónico del periódico L’Humanité [6].Tras los sangrientos disturbios de Kiev, curiosamente muchos países occidentales se han apresurado a declarar que estaban dispuestos a apoyar «un nuevo gobierno» en Ucrania [7], es decir, a reconocer implícitamente el golpe de Estado. En vez de avivar la violencia y de financiar las barricadas, ¿no deberían estos países haber ofrecido sus servicios para calmar las cosas y esperar a las siguientes elecciones, tal como dictan los fundamentos de la democracia que ellos tratan de exportar a Ucrania y a otros lugares del mundo? Unas pequeñas precisiones sobre la «Revolución» NaranjaLa «Revolución» naranja forma parte de una serie de revueltas bautizadas «revoluciones de colores» que se desarrollaron en la década de 2000 en los países del Este y sobre todo en las antiguas repúblicas soviéticas. Las que desembocaron en un cambio de gobierno fueron la de Serbia (2000), Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirgizistán (2005).En un artículo exhaustivo y muy detallado sobre el papel de Estados Unidos en las revoluciones de colores G. Sussman y S. Krader de la Portland State University mencionan en su resumen: «Entre 2000 y 2005 los gobiernos aliados de Rusia en Serbia, en Georgia, en Ucrania y en Kirgizistán fueron derrocados por unas revueltas sin efusión de sangre. Aunque los medios occidentales en general pretenden que estos levantamientos son espontáneos, indígenas y populares (poder del pueblo), las «revoluciones de colores» son de hecho el resultado de una vasta planificación. Estados Unidos, en particular, y sus aliados ejercieron sobre los países postcomunistas un extraordinario conjunto de presiones y utilizaron unas financiaciones y unas tecnologías al servicio de la ayuda a la democracia» [8].Una disección de las técnicas utilizadas durante estas «revoluciones» revela que todas tienen el mismo modus operandi. Se establecieron varios movimientos para dirigir estas revueltas: Otpor («Resistencia») en Serbia, Kmara («¡Basta!») en Georgia, Pora («Es el momento») en Ucrania y KelKel («Renacimiento») en Kirgizistán. El primero de ellos, Otpor, es el que provocó la caída del régimen serbio de Slobodan Milosevic. Después de este éxito ayudó, aconsejó y formó a todos los demás movimientos por medio de una oficina concebida especialmente para esta tarea, el Center for Applied Non Violent Action and Strategies (CANVAS) domiciliado en la capital serbia. CANVAS forma a disidentes en ciernes de todo el mundo en la aplicación de la resistencia individual no violenta, ideología que teorizó el filósofo y politólogo estadounidense Gene Sharp cuya obra From Dictatorship to Democracy (De la dictadura a la democracia) ha sido la base de todas las revoluciones de colores.Tanto CANVAS como los diferentes movimientos disidentes se han beneficiado de la ayuda de muchas organizaciones estadounidenses de «exportación» de la democracia como United States Agency for International Development (USAID), National Endowment for Democracy (NED), International Republican Institute (IRI), National Democratic Institute for International Affairs (NDI), Freedom House (FH), Albert Einstein Institution y Open Society Institute (OSI). Estos organismos están financiados por el presupuesto estadounidense o por capitales privados estadounidenses. A modo de ejemplo, el NED está financiado por un presupuesto votado por el Congreso estadounidense y sus fondos los administra un consejo de administración en el que está representados el Partido Republicano, el Partido Demócrata, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y el sindicato American Federation of Labor-Congress of Industrial Organization (AFL-CIO), mientras que el OSI forma parte de la Fundación Soros, del nombre de su fundador George Soros, el millonario estadounidense, conocido especulador financiero. También es interesante señalar que el consejo de administración de IRI está presidido por el senador John McCain, el candidato derrotado en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008. El excelente documental que la periodista francesa Manon Loizeau ha dedicado a las revoluciones de colores establece claramente la implicación de McCain en estas [9]. Así se comprende bien por qué el senador se precipitó recientemente a Kiev para apoyar a los amotinados ucranianos. También se comprende por qué Rusia ha endurecido el tono en lo que se refiere a las ONG extranjeras presentes en su territorio y la razón que ha motivado la expulsión de USAID de su territorio [10].Ian Traynor explica la relación entre el movimiento ucraniano «Pora» y estas organizaciones estadounidense en un excelente artículo publicad por The Guardian en noviembre de 2004 [11].«Oficialmente el gobierno estadounidense gastó 41 millones de dólares durante un año para organizar y financiar la operación que permitió deshacerse de Milosevic […]. En Ucrania la cifra gira en torno a 14 millones de dólares», explica.Se considera que Julia Timochenko y Viktor Yushchenko son las figuras destacadas de la revolución naranja. Este movimiento, apoyado por los occidentales, obtuvo la anulación de la segunda vuelta de las presidenciales de 2004, que en un principio había ganado Viktor Yanukovich frente a Viktor Yushchenko. La «tercera» vuelta dio finalmente la victoria a Yushchenko, que se convirtió en tercer presidente de Ucrania para gran alegría de estadounidenses y europeos.Orgulloso de sus éxitos «revolucionarios» de colores, el belicoso senador McCain declaró que había propuesto a Viktor Yushchenko y a su homólogo georgiano prooccidental Mikhail Saakashvili como candidatos al premio Nobel de la Paz [12]. En febrero de 2005 viajó a Kiev para felicitar a su «pupilo» y puede que también para mostrarle que tenía algo que ver con su elección.Nada más ser nombrado presidente, Yushchenko se apresuró a nombrar primera ministra a Timochenko, pero la «luna de miel» entre los compañeros de revolución no duró mucho tiempo. Aunque Occidente alabó a la pareja Yushchenko-Timochenko, esta no resultó y sus resultados son muy decepcionantes.Justin Raimondo describe de la siguiente manera el balance la magistratura Yushchenko (2005-2010): «Una vez pasado hace tiempo el estallido naranja de su revolución, hoy su régimen ha resultado ser tan incompetente y plagado de amiguismo como sus predecesores corruptos e interesados, si no más. Ha desaparecido gran parte de la "ayuda" monetaria internacional […]. Peor aún, la imposición de controles de precios ha paralizado la economía y un tráfico de influencias descarado la ha corrompido. El país se ha desintegrado no solo económicamente sino también socialmente bajo el acuerdo de reparto de poder entre Yushchenko y la volátil Julia Timochenko, la «princesa del gas» y amazona oligarca […]. El radical descenso de la economía y los escándalos en curso que se convirtieron en acontecimientos cotidianos durante el gobierno de Yushchenko llevaron a la completa marginación del venerado naranja revolucionario: en la primera vuelta de las elecciones presidenciales [2010] obtuvo un humillante 5% de los votos. Fuera de la carrera y sin necesidad de simular más, Yushchenko lanzó una auténtica bomba a la arena política al honrar a Stepan Bandera, el nacionalista ucraniano y colaborador de los nazis, como "héroe de Ucrania"» [14].Señalemos por último que las organizaciones estadounidenses de «exportación» de la democracia también estuvieron muy implicadas en lo que se ha llamado la «primavera» árabe. CANVAS formó en la resistencia individual a jóvenes activistas árabes, que también fueron formados en ciberdisidencia por organismos estadounidenses como Alliance of Youth Movements (AYM, una organización patrocinada por el Departamento de Estado) y por los gigantes estadounidenses de las nuevas tecnologías como Google, Facebook o Twitter [15].





En el Proximo número publicaremos la siguiente parte de este documental dividido en 6 bloques.Gracias por la confianza al compañero Ahmed Bensaada, un argelino, que vive 26 años en Canadá. (Traducido del francés al español por Beatriz Morales Bastos y Ca
ty R.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenidas/dos.