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26 sept 2015

LEOPOLDO LÓPEZ Y LA SENTENCIA

López-Machado y Capriles
El extremista y el cobarde van convergiendo en su dolor, mientras el resto con amor, trabaja porque se le hace tarde. Así sucede en los parajes donde subir te hace mejor, el falso no tiene valor, el verdadero sigue su viaje” No vivo en una sociedad perfecta” (Pablo Milanes).          
 
  
Por: Guillermo Bermejo Rojas (Venezuela)

Leopoldo López presento a principios del año pasado, junto a otros líderes de la oposición venezolana, un plan llamado “La Salida”. El objetivo era claro y contundente: derrocar en las calles al gobierno de Nicolás Maduro. “Incendiar las calles” fue la frase más común utilizada por López y su gente.
 
No todos en la oposición estaban de acuerdo, pero López venia de Miami y el financiamiento era para reeditar el golpe de Estado del 2002 contra Chávez, del cual López también participo y en donde en menos de 24 horas la “democrática oposición” anulo la constitución, desconoció las autoridades de la Asamblea Nacional, de los organismos electorales, de justicia y colocaron un presidente a dedo.
 
 La lógica era también la misma: llamar a movilizarse, generar violencia, muertos y echarle toda la culpa al gobierno, esperando alguna movida militar que esta vez tuviera mejor suerte. O, en mayor grado, lograr que la “comunidad internacional” se coma el cuento de la “guerra civil” para darle un tratamiento estilo USA y OTAN de “democracia y derechos humanos” como en Siria o Libia.
 
Hay que decir que la oposición venia de perder las elecciones Municipales por amplio margen. Y como cada vez que pierden una elección, toman el camino de la violencia. No me voy a demorar en describir las elecciones venezolanas: solo citar al Centro Carter, del ex presidente norteamericano Jimmy Carter (al que, creo, nadie podrá llamar chavista) que ha declarado que es la más transparente de todas en las que su equipo ha participado en el mundo.
 
Además es el único país que se conozca, donde si no te gusta cómo va el desarrollo del gobierno, juntas firmas y vas a referéndum revocatorio a mitad de mandato.
 
Pues bien, el llamado de López y su plan “La Salida” duro tres meses. Las Guarimbas, como se le llamaron a las trancas para que nadie pueda transitar, incluían “guayas”, es decir alambres filudos amarrados de poste a poste para degollar a los motorizados que en este país son muchos. Si, al mejor estilo de los nazis. Los “pacíficos” manifestantes contaban con morteros artesanales, bombas molotov, francotiradores, armas de fuego, armas blancas, alcohol, cocaína y marihuana.
 
Y desde luego bien financiados: millones de dólares fueron entregados a quienes habían coordinado con funcionarios gringos por todo el país. Lo que se convirtió en un negocio para los grupos opositores que competían por quien conseguía más mercenarios con mejores pagos.
 
Contrario al terrorismo mediático que insistía que Venezuela estaba en medio de una guerra, solo hubo “Guarimbas” en 18 de los 335 municipios. Se calculan como máximo 3 mil manifestantes violentos en todo el país. En ningún barrio humilde se sumaron a este plan golpista, a pesar de la guerra económica contra el gobierno bolivariano.
 
A falta de una guerra real, había que fabricarla: los medios funcionales al imperialismo mostraban fotos de la represión en Ucrania, España y hasta en los mismos EEUU, haciéndolas pasar por sucesos en Venezuela. En el senado norteamericano calentaban su sueño invasor pasando imágenes antiguas de policías venezolanos cuidando palacio de gobierno, como si fueran francotiradores. Y hasta algún infeliz paso imágenes de una página de pornografía  para aseverar que se estaba violando a los manifestantes.
 
El plan golpista imperial, del que López fue líder, tuvo como daños materiales: destrozos de buses con pasajeros, incendios contra centros de salud, ministerios, municipios, colegios pre escolares, autos particulares, locales de medios de comunicación, envenenamiento del agua, destrozos del sistema de alcantarillado, destrucción de semáforos y sistema de alumbrado, quema de universidades, ataques a viviendas de políticos gubernamentales entre otros. El cálculo de las pérdidas económicas, culpa de los golpistas, es superior a los 10 mil millones de dólares.
 
Y en cuanto a vidas humanas, murieron 43 personas, resultado del llamado al derrocamiento del gobierno legítimo, que siempre estuvo dispuesto al dialogo: 33 civiles y diez miembros de la Policía. De los 33 civiles 10 murieron por “atreverse” a pasar las barricadas de los golpistas. 10 murieron en enfrentamientos entre bandos políticos. 3 defendiendo las barricadas. 2 mueren por que las barricadas no los dejaron llegar a algún centro de salud. Dos murieron por mano propia: uno al manipular un mortero, otro al mover un anuncio publicitario para armar la barricada que toco cables de alta tensión. Los 10 policías murieron por causa de los morteros, francotiradores y las guayas.
 
En cuanto a los heridos, el saldo es 878 personas con lesiones y hasta mutilaciones. De estos 600 son civiles y 278 miembros de la Policía. Existen 41 privados de la libertad: 27 civiles y 14 funcionarios de la Guardia Nacional y/o Fuerzas Armadas Nacional Bolivariana. Así que el cuentito de la impunidad no cuadra con las cifras.
 
Leopoldo López, termino entregándose a la justicia venezolana por decisión propia, pues se le hizo conocer que sus financistas gringos y venezolanos, al ver que era imposible derrocar al gobierno, buscaba matarlo para aumentar las protestas o buscar intervención militar extranjera. Su esposa, que ahora despotrica del gobierno, agradeció públicamente la ayuda del chavismo, reconociendo que si no hubiera sido así, López estaría muerto.
 
La oposición violenta venezolana es absolutamente cobarde. Luego de todo lo ocurrido, negaron la autoría. Nadie fue, nadie convoco. En toda Venezuela la población les dio la espalda, tanto que las primarias de la MUD (que agrupa a las fuerzas de oposición) fueron la décima parte de la convocatoria del Chavismo y es casi un hecho que irá dividida a las elecciones parlamentarias de diciembre.
 
López ha sido sentenciado a 13 años, 9 meses y una semana. Para los familiares de las víctimas de las “Guarimbas” es poco. No les hace falta razón. Si este criminal hubiese cometido estos delitos en EEUU, país que financio “La Salida”, tendría varias cadenas perpetuas. O estaría camino a la inyección letal.
 
El día de la sentencia, salieron 200 personas a protestar a favor de López. Metros más allá, la manifestación del Comité de familiares de las Victimas de las Guarimbas la duplicaba en asistencia, pidiendo la máxima condena para el agente de la CIA.  Y eso nadie me lo conto,  yo estuve presente.
 
El tema de Leopoldo López, más allá de los medios alineados con Washington, las opiniones de los peones del imperio en la región o redes sociales, no es agenda que preocupe al ciudadano de a pie ni está calentando la calle.
 
Así que a los que odian la Venezuela Bolivariana, una mala noticia: la Revolución goza de buena salud. Y a los que la apoyan: tranquilos, hay Chavismo para rato.

Hasta la Victoria Siempre

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